Para cerrar, un cementerio que ya no es tal, pero permite recordar la gran cantidad de cementerios de otras nacionalidades que hay en España y el peso que tuvieron en Cádiz. Ubicado en San Fernando, junto a la playa de La Casería, se levantó en 1809 para dar sepultura a los soldados franceses y españoles tras la época napoleónica, bajo el diseño del ingeniero militar Antonio Prat. Realmente pocos británicos acabaron enterrados allí, pero ha quedado el nombre en honor a su apoyo en la Guerra de la Independencia. Abandonado y sin futuro claro, está catalogado como Bien de Interés Cultural y se construyó con piedra ostionera de la zona.