Cientos de inmigrantes, agolpados en la playa del Trampolín, en Ceuta (España)
Crisis migratoria
La invasión de Ceuta intensifica el negocio de las 'pateras-taxi' con inmigrantes rumbo a Cádiz
Las fuerzas de seguridad detectan un repunte de las llegadas a las costas de Cádiz en embarcaciones rápidas que normalmente también se emplean para el narcotráfico
La invasión migratoria que se desató en Ceuta a finales de julio ha empezado a tener efectos al otro lado del Estrecho. Las fuerzas de seguridad han detectado un repunte de las llegadas a las costas de Cádiz en 'pateras-taxi', embarcaciones rápidas que normalmente también se emplean para el narcotráfico. El Campo de Gibraltar sufre buena parte de esta presión, con varias intervenciones recientes en aguas de la Bahía de Algeciras.
El fenómeno ha quedado patente tras dos operaciones de la Policía Nacional que han permitido desarticular sendas organizaciones presuntamente dedicadas a trasladar inmigrantes desde Ceuta hasta la Península y que revelan el funcionamiento de unas redes capaces de cobrar miles de euros por travesía. Algunos inmigrantes que participaron en el asalto a la ciudad autónoma pagaron hasta 9.000 euros cada uno para cruzar el Estrecho.
La primera operación permitió detener a cuatro personas, dos en Ceuta y otras dos en La Línea de la Concepción (Cádiz), acusadas de delitos de organización criminal y favorecimiento de la inmigración irregular, según fuentes policiales. El grupo habría establecido una estructura con diferentes funciones: captación de inmigrantes, alojamiento previo, transporte de las embarcaciones y recepción de los pasajeros una vez alcanzada la costa peninsular.
Las pesquisas comenzaron después de localizar una 'patera-taxi' en un saliente rocoso de la zona costera de Benzú, en Ceuta. Los agentes encontraron daños y señales compatibles con una navegación a gran velocidad, lo que llevó a sospechar que había sido utilizada para este tipo de operaciones. La embarcación, en principio, no habría llegado a transportar inmigrantes porque terminó encallada, pero su presencia permitió avanzar en la investigación.
Según la Policía, los líderes de la organización se valían de intermediarios para captar a inmigrantes «procedentes del asalto masivo a nado», que permanecían ocultos temporalmente en viviendas, garajes u otros lugares de espera antes de ser conducidos hasta el punto de embarque. En territorio peninsular, otros miembros de la mafia se encargaban de su recepción y posterior dispersión. La organización también contaba con pilotos –que recibían grandes sumas de dinero– para realizar los traslados.
La segunda operación permitió identificar a un presunto integrante de otra organización dedicada a estos traslados. Los agentes lo relacionan con una travesía realizada el pasado 14 de agosto, cuando siete personas fueron llevadas desde Ceuta hasta La Línea. El viaje se realizó en una embarcación de reducidas dimensiones y sin condiciones mínimas de seguridad, lo que incrementó de forma considerable el riesgo para sus ocupantes.
Los siete inmigrantes fueron localizados alrededor de las cuatro de la madrugada en la playa de El Burgo, en La Línea, después de permanecer unas cinco horas en el mar. Habían recorrido unos 40 kilómetros desde Ceuta en una embarcación de apenas cinco metros de eslora y dos de manga. Los pasajeros viajaban hacinados y sin chalecos salvavidas, medios adecuados de señalización o sistemas de salvamento, según la investigación policial.
Un testigo aportó además información sobre el negocio de la organización. Su responsable habría cobrado unos 8.000 euros por persona por gestionar los traslados clandestinos desde Ceuta. Con siete ocupantes, el beneficio de una sola travesía habría alcanzado los 56.000 euros. El detenido ha ingresado en prisión provisional por un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, mientras se investigan posibles agravantes por lucro y por el peligro asumido durante el viaje.
Estas operaciones policiales se producen en plena crisis de Ceuta, tras una avalancha –según datos del Gobierno de España– de unas 80.000 personas desde Marruecos. Ahora, las fuerzas de seguridad analizan si parte de este repunte de travesías clandestinas responde a que las mafias están modificando sus rutas para aprovechar la coyuntura ceutí.
La Guardia Civil también ha advertido de una mayor presencia de pateras en dirección a las costas españolas y de la adaptación de los narcos al tráfico de personas. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha informado de intervenciones relacionadas con embarcaciones que partían de la zona norteafricana.
Más entradas en la Península
Los datos ayudan a explicar este posible cambio. Hasta el pasado 15 de agosto habían entrado irregularmente en España 19.972 personas, un 9,4 % menos que durante el mismo periodo de 2025. Sin embargo, la evolución no ha sido igual en todas las rutas. Mientras Canarias registraba un descenso del 59,5 %, la Península concentraba 5.152 entradas (+31,16 %); Baleares sumaba otras 4.433 (+2,5 %), confirmando el mayor peso de las rutas del Mediterráneo.
La presión tampoco se limita al Estrecho. Almería mantiene una actividad importante en las rutas marítimas hacia la Península y hasta mediados de julio había registrado un incremento del 21,2 % respecto al año anterior. En ese periodo, 3.788 personas habían llegado por mar a territorio peninsular, frente a las 3.125 contabilizadas un año antes. El dato demuestra que las redes de tráfico disponen de diferentes itinerarios para intentar sortear los controles.
El Campo de Gibraltar se convierte así en un punto clave de un mapa migratorio cada vez más diversificado. La utilización de embarcaciones rápidas, las llamadas 'pateras-taxi', y la profesionalización de las mafias complican la respuesta policial. El efecto de la invasión de Ceuta no implica que todas las llegadas a Cádiz tengan relación directa con ella, pero sí introduce una nueva variable en la evolución de los flujos.