Imagen de las conocidas como Cuevas de María Moco, un conjunto de galerías militares situado bajo el Frente de Tierra de Cádiz cuya construcción datan de la segunda mitad del siglo XVIIIAYUNTAMIENTO DE CÁDIZ

Cádiz descubre parte de la historia defensiva de su ciudad: así son las misteriosas cuevas de María Moco

La construcción de estas galerías, que han abierto al público, se sitúa en la segunda mitad del siglo XVIII, dentro de las distintas fases de planificación y ejecución de las fortificaciones de la urbe

Uno de los lugares más secretos de Cádiz, las Cuevas de María Moco, ha abierto este martes para que miles de gaditanos puedan sumergirse en el histórico espacio. Se trata de unas galerías subterráneas que se construyeron en el siglo XVIII para defender a la ciudad de desembarcos enemigos. El aforo es reducido por motivos de seguridad, pero que la expectación generada en la ciudad era muy alta.

Estas excepcionales visitas son una de las más esperadas actividades del programa 'Cádiz, Emporio del Orbe', una semana en la que la ciudad revive el periodo de esplendor que vivió entre 1493 y 1805, cuando fue la puerta hacia el Nuevo Mundo y el rico comercio con América la convirtió en una capital mundial económica, cultural y científica.

De leyenda a realidad

El Ayuntamiento de Cádiz ha abierto este miércoles al público las conocidas cuevas. Las primeras visitas guiadas permitirán que miles de gaditanos puedan acercarse a una parte de la historia defensiva de la ciudad que, durante décadas, ha permanecido vinculada también al imaginario y a las leyendas populares de Cádiz.

El alcalde gaditano, Bruno García, ha destacado la importancia de que este espacio pase «de la leyenda a la realidad» y pueda ser conocido directamente por la ciudad, asegurando que las Cuevas de María Moco «siempre estaban en el imaginario, en la leyenda, pero son una realidad y hoy lo vamos a abrir para que la ciudad lo haga suyo».

En esa línea, ha agradecido especialmente al Instituto Hidrográfico de la Marina su colaboración y disposición para hacer posible la apertura de este espacio, indicando que la Armada «siempre ha sido una institución muy abierta a la ciudad de Cádiz y forma parte de ella». Además, ha apuntado que, en este caso, ha facilitado el acceso a un espacio que se encuentra dentro de un recinto de carácter militar.

«Había una parte muy importante, que era recuperar espacios que estaban abandonados, recuperar espacios culturales, históricos, que estaban abandonados y recuperarlos para la ciudad de Cádiz», ha sostenido.

El arqueólogo municipal, José Gener, ha explicado que, más allá de los mitos y leyendas asociados al nombre de María Moco, las galerías forman parte de un sistema defensivo vinculado a la importancia estratégica que adquirió Cádiz como puerto comercial.

«Cuando una ciudad se convierte en algo importante, un emporio, un punto de comercio, necesita ser defendida», ha explicado, señalando que «tradicionalmente» se conoce la defensa de superficie de la ciudad, con sus murallas, baluartes y castillos, pero que también existía «una defensa bajo tierra».

Ingeniería militar

Las conocidas como Cuevas de María Moco, también llamadas Galerías de Fusileros, comprenden diferentes tipos de galerías con funciones distintas. Entre ellas se encuentran las de comunicación, las contraminas y las galerías aspilleradas o de fusileros. El tramo que se incorpora ahora a las visitas corresponde a una de estas últimas.

La galería de fusileros se encontraba en una zona avanzada del Frente de Tierra, próxima a lo que en su momento era una zona de playa de fango vulnerable ante un posible desembarco. Las aspilleras permitían a los fusileros defender este punto desde el interior de la galería, protegidos de la exposición exterior.

Gener ha explicado que la separación entre las aspilleras respondía a criterios defensivos y de ventilación. El uso de armas de avancarga generaba una importante cantidad de humo y requería tiempo para volver a cargar, por lo que la distribución de los puestos permitía organizar el fuego y facilitar la recarga. Las galerías contaban además con respiraderos que comunicaban con el exterior.

Según ha explicado el arqueólogo, la construcción de estas galerías se sitúa en la segunda mitad del siglo XVIII, dentro de las distintas fases de planificación y ejecución de las fortificaciones de Cádiz. La planificación de estas defensas fue por parte de la ingeniería militar de la época.

El espacio está construido con muros de piedra ostionera y mortero de cal y arena, mientras que las bóvedas están realizadas en ladrillo. El tramo actualmente visitable tiene una longitud aproximada en torno a los 200 metros.

El espacio no constituye un único laberinto subterráneo conectado, sino que existen diferentes galerías y sistemas defensivos independientes. En el caso de las contraminas, se ha advertido de la peligrosidad de algunos espacios que permanecen cerrados, con pozos que pueden alcanzar una profundidad de hasta 13 metros.

Las galerías no llegaron a utilizarse en combate, según ha explicado Gener durante la visita. Algunos de estos espacios tuvieron otros usos y llegaron a emplearse incluso para ocultar objetos procedentes de actividades ilícitas.

Limpieza y desinfección

Respecto al nombre de María Moco, Gener ha señalado que no existe una explicación documentada sobre su origen y que las diferentes historias asociadas a este nombre forman parte del ámbito de la leyenda. Entre ellas aparecen relatos relacionados con una mujer enamorada de un comandante, una gitana vinculada a la brujería o una contrabandista.

La puesta en marcha de las visitas ha requerido trabajos de adecuación del espacio, especialmente de limpieza y desinfección, así como la habilitación del acceso mediante nuevas escaleras y determinadas actuaciones destinadas a facilitar la visita, manteniendo las características del enclave.