Vista aérea de Grazalema (Cádiz)Turismo de Cádiz

Cádiz

Este pueblo de Cádiz revive la trágica historia del 'Robin Hood' andaluz y su gran amor

La recreación cumple 18 años e involucra todo el pueblo

Grazalema, en pleno corazón de la Sierra de Cádiz, revive este fin de semana el apasionado romance que en el siglo XIX vivieron José María Hinojosa, el bandolero conocido como 'El Tempranillo' y que ha llegado a ser considerado el 'Robin Hood' andaluz, y su amada María Jerónima Francés, con una recreación que cumple 18 años y en la que se involucra todo el pueblo.

La diputada y vicepresidenta de la Fundación Provincial de Cultura, Vanesa Beltrán, junto con el alcalde de Grazalema, Carlos Javier García, y la presidenta de la de la Asociación Cultural Recreación Histórica 'Bandoleros de Grazalema', Minerva Hidalgo, ha presentado este martes la nueva edición de 'Sangre y amor en la Sierra', una recreación que se celebrará del 2 al 4 de octubre, de viernes a domingo.

Docenas de personas, entre actores y figurantes caracterizados de época, se implicarán en revivir la historia de amor entre 'El Tempranillo' y María Jerónima en un evento que en los últimos años ha llegado a congregar en torno a 15.000 asistentes.

Nacido en una pedanía de Lucena (Córdoba) en 1805, 'El Tempranillo' recibió su apodo porque, muy pronto, a los 15 años, huyó de su casa y empezó una vida por las sierras andaluzas en la que se convirtió en uno de los más temidos bandoleros de la época. No obstante, se granjeó la fama de ser un bandido bueno, porque compartía los botines de sus asaltos con la gente más pobre que encontraba.

'El Tempranillo' vivió en 1832 en Grazalema algunos de los episodios más importantes de su vida. Allí conoció a una joven, María Jerónima Francés, con la que se casó en una boda a la que asistieron bandoleros de toda Andalucía.

La tragedia llegó poco tiempo después, cuando 'Los Migueletes', las tropas que Fernando VII envió para capturarlo, rodearon el cortijo en el que la pareja vivía, justo cuando ella acababa de parir. El bandolero huyó de allí y vagó toda la noche a caballo con el cadáver de su mujer a la espalda y el bebé en la faja.

'El Tempranillo' enterró a su mujer en Grazalema, en un lugar que aún hoy sigue siendo una incógnita, y dejó a su hijo en el pueblo, para continuar su leyenda por las sierras andaluzas.