La historia de Daniela y José: de trabajar en la hostelería gaditana «agobiados» a regentar un local en Villegas
Los gaditanos que lo han dejado todo atrás por irse a repoblar la España vaciada: «Nos dieron la casa y el bar»
Daniela y José estaban cansados de su rutina trabajando en la hostelería en una ciudad y decidieron comenzar una nueva vida en un pequeñísimo pueblo de Burgos de tan solo 70 habitantes
Hartos de «la rutina estresante» de las ciudades, Daniela (22 años) y José decidieron dejar su Cádiz natal para irse a ‘repoblar’ la España vaciada. A través del Proyecto Arraigo, una iniciativa para combatir la despoblación rural, acabaron en una pequeña localidad de Burgos de tan solo 70 habitantes. «Queríamos un sitio tranquilo, donde escuchar los pájaros al despertar y conocer a todo el que pasa».
Un viaje de unos 700 kilómetros hasta Villegas, donde les esperaban una casa a un alquiler simbólico, de solo 110 euros, y un negocio que es el que a día de hoy regentan, el bar del pueblo, a coste cero. «No pagamos ni alquiler, ni agua ni luz. Todo lo que facturamos es para nosotros», cuentan sus protagonistas en el canal del periodista Diego Revuelta.
«Sumando las facturas de la casa y la compra, vivimos dos personas por unos 270 euros al mes», explica Daniela. Además, gracias a ellos, el pueblo ha vuelto a recuperar lo que era su centro social y neurálgico, es decir, el bar de toda la vida. «Todo fueron facilidades. El bar llevaba meses cerrado. A la gente de aquí le gusta venir a beber, no tener que regentar el negocio», dice José entre risas.
Bienestar emocional
El cambio, para ambos, ha sido a mejor. «Todo el que pasa por el pueblo, va al bar. Nos pidieron que trajéramos un colchón económico para arrancar para cosas como los pedidos y no tener antecedentes penales. Solo eso», explica. Además, su nuevo horario no es lo que se dice extenuante, puesto que se adaptan a las rutinas de sus nuevos vecinos. «Solo abrimos un par de horas por la mañana, y otro par por la tarde-noche».
El alivio económico de su nueva vida, cuentan ambos ante la cámara, ha supuesto una mejora de su bienestar emocional. «Hemos ganado en salud mental», aseguran, poniendo como únicos peros la distancia con sus familias y el gélido invierno de la provincia de Burgos, que contrasta con la temperatura de Cádiz.
Aunque el programa facilita la búsqueda de oportunidades, es importante tener en cuenta que no ofrece viviendas gratuitas ni empleos asegurados de manera automática. El proyecto exige que las personas interesadas cuenten con autonomía económica propia (ya sea mediante ahorros, teletrabajo, o la capacidad de asumir un alquiler y emprender/trabajar) y plena disposición para integrarse activamente en la vida social de la comunidad rural.