Entrada del Centro Penitenciario Puerto III (Cádiz)Google Maps

Cádiz  Un preso de Puerto III finge un ataque epiléptico y le rompe un brazo a un funcionario

El trabajador ha sufrido lesiones en un brazo y una muñeca, además de diversas contusiones, por lo que ha requerido de una escaloya

Un preso de la cárcel de Puerto III, ubicada en El Puerto de Santa María (Cádiz), ha agredido a un funcionario de prisiones durante el traslado a una zona de seguridad tras fingir un ataque epiléptico. El trabajador ha sufrido lesiones en un brazo y una muñeca, además de diversas contusiones, por lo que ha requerido de una escaloya.

Los hechos ocurrieron en la mañana de este pasado sábado, 31 de octubre, cuando varios funcionarios trasladaban al interno, que supuestamente estaba sufriendo un ataque epiléptico. Durante el operativo, el recluso se abalanzó por sorpresa sobre uno de los trabajadores y lo agarró del cuello.

La intervención de otros funcionarios permitió reducir al interno, aunque uno de los trabajadores resultó herido y tuvo que ser atendido por las lesiones sufridas, entre ellas un brazo escayolado, una lesión en la muñeca y distintas contusiones. Tras el incidente, el recluso fue trasladado al departamento de aislamiento.

El mismo interno ya había protagonizado un episodio violento el día anterior, cuando, según ha denunciado el sindicato CSIF, trató de agredir al médico del centro penitenciario.

Ante estos hechos, el sindicato ha solicitado a la dirección de Puerto III que revise la clasificación penitenciaria del recluso para que pase del segundo al primer grado, el régimen más restrictivo, y que sea trasladado a otra prisión.

CSIF ha vuelto a denunciar la falta de medidas suficientes para prevenir las agresiones a los trabajadores de las cárceles y ha reclamado a Instituciones Penitenciarias un refuerzo de las plantillas y de los medios disponibles para garantizar la seguridad del personal.

La organización sindical también ha alertado de la necesidad de cubrir las vacantes de personal médico en los centros penitenciarios, ante el aumento de la población reclusa y la presencia de patologías relacionadas con la salud mental y las adicciones a sustancias estupefacientes.