María Salud Sotorrio Baena, posa en el jardín de su vivienda recuperada, junto a una silla de ruedas y otros enseresEFE/Jorge Zapata

Málaga  Humedades, excrementos y colchones con orina: así operó abierta 10 años una «residencia de los horrores»

Una inspección había detectado esta situación generalizada de insalubridad, lo que provocó que se derivara a otros centros a una treintena de sus usuarios

Paredes con humedades, excrementos en algunas estancias, suelos hundidos y barandillas rotas, o colchones inundados de orina. Este es el panorama que se encontraron los propietarios de un inmueble, situado en Málaga capital, que pese a carecer de licencia de apertura, operaba como residencia privada para ancianos.

Tras tener conocimiento, la Junta de Andalucía decretó el cierre de la misma, a instancia de la inspección de los Servicios Sociales de la delegación territorial de Málaga. Los ancianos que vivían en este centro privado, situado en el distrito Cerrado de Calderón, han sido reubicados. La investigación concluyó que la residencia vulneraba la dignidad e intimidad de las personas.

Dicha propiedad, que fue alquilada a una empresa que ejercía como residencia privada para ancianos, ha sido cerrada por la Junta de Andalucía por carecer de licencia de apertura, pese haber estado abierta desde hace más de diez añosEFE/Jorge Zapata

Pese a su carácter privado, y no tener competencias para la reubicación de los ancianos, la Junta «ha ayudado, informado, orientado y asesorado en todo lo posible a las familias de los residentes» para su nueva distribución.

Residencia de los horrores

La escena que se encontraron los propietarios del inmueble, que tenían alquilado, al entrar en la finca, hizo que uno de ellos se desmayara en el jardín al comprobar que el mismo se había convertido en la «residencia de los horrores», ha asegurado a EFE el abogado que los representa, Andrés Francisco Pérez Plaza.

«La familia está hundida, la propietaria es la única que tiene fuerzas para entrar porque todo está ruinoso», ha lamentado el letrado, que ha advertido de que temen que las personas que han estado en la residencia hayan podido sufrir dejadez y abandono porque hasta hace dos semanas había ancianos en este inmueble.

En la denuncia, se indica que además de los cuantiosos daños causados, las inquilinas —que ya han alquilado otra finca en la localidad malagueña de Torremolinos para explotarla como residencia de ancianos— les han dejado una deuda de 84.458,75 euros.

Chantaje a los propietarios

Debido a que cada mes la deuda iba a más, los dueños dijeron a las inquilinas, antes de que la Junta decretara su cierre, que necesitaban vender la finca para poder subsistir y pagar la hipoteca que grava sobre la misma, pero ellas «le exigieron dinero para irse» y le amenazaron con que la destrozarían si no accedían.

Los propietarios no accedieron a la «extorsión» de las inquilinas. Gracias a un amigo de la denunciante, detective privado, pudieron corroborar que se estaban llevando portes de enseres a la nueva residencia tras la orden de cierre de la Junta.

A finales de marzo, recibieron una llamada de una vecina que le advertía de que el portón de la vivienda estaba abierto y que en la finca no había nadie, por lo que fueron corriendo ante el temor de que fuera ocupada. Allí comprobaron que las cerraduras de todas las puertas estaban rotas y «el espectáculo con el que nos encontramos fue lamentable, sencillamente horrible, la finca presentaba un estado de desolación y totalmente incompatible con un uso normal de la misma», tal y como se plasma en la denuncia.

María Salud Sotorrio Baena, propietaria de la finca, ha asegurado a EFE que nunca podían imaginarse que el lugar pudiera dejarse en ese estado de abandono: «Es desolador, horrible, porque nosotros le dejamos una casa maravillosa para que estuvieran aquí los residentes y ancianos muy bien cuidados y ahora todo es abandono y suciedad».

Ahora, todo el mundo se pregunta cómo han podido tener ancianos hasta hace quince días, «nos consta que en los últimos días había dos». Sotorrio Baena ha relatado que «la nevera, el horno, el lavavajillas, todos los electrodomésticos de la cocina están totalmente oxidados y con mugre de años. Esta suciedad no puede ser de dos o tres meses».