Familiares y allegados de Fernando Campos, que ha sido enterrado este viernes en el cementerio de Mijas (Málaga). Fernando fue tiroteado mortalmente por un vecino que lo creyó culpable de la muerte de su padre, Raúl HerediaEFE/ Jorge Zapata

Málaga

A prisión el hombre que mató a tiros en Mijas al primo de su padre, al que culpó de haberlo asesinado

La Guardia Civil mantiene abierta una investigación para conocer si Raúl Heredia sufrió una caída accidental con resultado mortal

Francisco Heredia, el joven de 23 años detenido por la muerte de un hombre en el municipio de Mijas, ha ingresado en prisión provisional, comunicada y sin fianza, acusado de un delito de homicidio. La Guardia Civil se ha visto obligada a desarrollar un amplio dispositivo en los juzgados de Fuengirola, donde permanecía el detenido, y en el cementerio de la localidad mijeña, para evitar que los familiares de Fernando, que ha sido enterrado este viernes, se tomen la justicia por su mano.

Fue este jueves cuando el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, arrojaba luz al caso. Según las primeras investigaciones, Raúl Heredia murió por una caída, tras no revelarse signos de violencia por parte de terceros. Sin embargo, «aún no se ha podido determinar si el traumatismo» que presentaba el finado «fue consecuencia de un golpe propinado por otra persona o si fue provocado por una caída accidental».

Francisco, el hijo de Raúl, fue quien localizó el cadáver de su padre, de 41 años de edad, en una alcantarilla. En el barrio donde sucedieron los hechos, el Molino de Viento, se utiliza el sistema de alcantarillado para realizar operaciones relacionadas con el tráfico de drogas.

Tensión entre las dos familias

Pese a que el cadáver no presentaba heridas ni de arma blanca ni de fuego, Francisco rápidamente sospechó de Fernando, el primo del fallecido. Fue a buscarlo y le disparó hasta en dos ocasiones, en la pierna y entre el pecho y la cabeza. Estaba convencido que él estaba detrás de la muerte de su padre, tomándose la justicia por su mano sin esperar siquiera a conocer los resultados de la autopsia. Una actitud que llama a la prudencia de los investigadores, que desean estar seguros al 100 % de que la muerte de Raúl fue accidental.

Una vez se tuvo conocimiento de las dos muertes, en el barrio reinó un ambiente de mucha tensión donde los familiares de Fernando, enfrentados desde hace tiempo al otro clan, exigían justicia. Intentaron acceder a la vivienda familiar de Raúl para despojarla de todos sus enseres y amenazarlos con que se vayan de la barriada, entre los intentos de los agentes para que la situación no quede fuera de control.