José Luis, atrapado en la estación de tren de Málaga tras perder el vuelo de regreso a su paísJonatan Oliva

Málaga

José Luis, un mejicano atrapado en Málaga tras el accidente de Adamuz: «Ahora estoy sin vuelo y sin dinero»

José Luis García Barcala, de 55 años, se quedó sin alternativa tras la cancelación de su tren a Madrid y ahora clama por ayuda mientras espera una solución desde la embajada

La tragedia de Adamuz dejó más que luto y heridas. Cortó la principal arteria ferroviaria con Madrid y sembró el caos en los planes de cientos de personas. Entre ellos está José Luis García Barcala, un ciudadano mexicano de 55 años que ahora se encuentra varado en Málaga. Su sueño de regresar a Cancún se evaporó por una cancelación inesperada en la estación María Zambrano. Por ahora, sin dinero, ha tenido que pasar la noche en casa de un familiar con el que no tiene relación y pide ayuda ciudadana para volver.

Todo se truncó al llegar a la estación a las seis de la mañana. Su tren de las 7:05 a Madrid, clave para enlazar con un vuelo de 450 euros a las catorce horas, simplemente no existía. «No he visto las noticias, vine directamente... y fue ahí cuando me enteré», relata con desazón. En un instante, su viaje comprado con meses de antelación y, según afirma, con todos sus ahorros, se esfumó.

El rostro de una desesperación

La sensación de desamparo fue inmediata. «No hubo autobuses ni ninguna alternativa. Simplemente, nos dijeron que el tren no salía», asegura José Luis. Renfe le devolvió los 35 euros del billete ferroviario, pero ese gesto resulta irrisorio frente a su pérdida real. La aerolínea, explica, no reembolsa el importe por no ser un cambio en el mismo día. Comprar un nuevo pasaje le costaría casi 800 euros, dinero que no tiene.

«Yo ahora estoy varado, sin vuelo, sin dinero y sin opciones», detalla el hombre. Su única esperanza es una llamada de la Embajada de Méjico en España, a la que ya ha contactado. «Estoy hablando con la embajada para ver si pueden ayudarme... No es algo que uno quiera hacer, pero de verdad me dejaron sin alternativas», afirma con una mezcla de frustración y esperanza.

Su caso no es aislado. El corte de la línea de alta velocidad ha dejado a numerosos viajeros, incluidos turistas y residentes, en un limbo logístico. Muchos, como José Luis, tenían conexiones internacionales irrepetibles. Su historia personal añade una capa de drama: regresaba definitivamente a Méjico tras años entre Málaga, Valencia y Alemania. «Volvía con muchas emociones encontradas. A los 55 años no es fácil empezar de nuevo», confiesa.

Sin embargo, tras dos días después del accidente, la aerolínea donde compró el billete ya estudia su caso: «Estoy con una incertidumbre que no puedo», afirma con cierta esperanza. «Tengo la nacionalidad española y la embajada por ello no ayuda, por lo que me han dicho que me vaya a Francia, pero si no tengo dinero ni para ir a Madrid», concluye mientras espera una respuesta definitiva.

Lo cierto es que el colapso evidencia una falta de protocolos para emergencias de esta magnitud. «No todos los viajeros tienen coche, casa o familia aquí. Hay casos urgentes y debería existir un plan B», subraya el mexicano. Mientras, la incertidumbre se extiende entre otros pasajeros que buscan desesperadamente rutas alternativas por carretera o vuelos desde otros aeropuertos, con costes adicionales que no todos pueden asumir.