Baches en un paso de cebra en MarbellaRedes Sociales

Málaga

La otra factura de las borrascas: los reventones de neumáticos se disparan un 82 % en Málaga tras el temporal

Talleres y grúas trabajan a contrarreloj mientras los conductores maldicen los socavones que han convertido las carreteras en un campo de minas

Málaga circula sobre un polvorín. El último tren de borrascas ha dejado al descubierto la fragilidad de una red viaria que ya venía cojeando de antes. Y las consecuencias se miden en reventones. La venta de neumáticos se ha disparado un 81,8 % en la provincia durante las dos semanas posteriores al temporal, según un estudio de muchoneumatico.com. Un dato que, mirado fríamente, impresiona.

Lo curioso del asunto es que el pico no llegó con las lluvias, sino después. Los expertos lo llaman «impacto retardado». El agua se cuela por las grietas del asfalto, hace presión con el paso de los coches y, de repente, boom: el firme cede. «Las consecuencias de una infraestructura deficiente se extienden en el tiempo», advierten los autores del informe. Vamos, que el peligro sigue ahí, agazapado, semanas después de que escampe.

Raúl Centeno, vecino de Marbella, lo sabe bien. Sufrió dos reventones en pocos días de diferencia en el trayecto que va de Marbella a Benalmádena por la A-7. «Por lo que se ve cuando llueve el paso de vehículos pesados va limando el asfalto por sus puntos débiles y provoca un agujero», cuenta. Y suelta un aviso: «Y ahí sigue, ¿nadie lo va a reparar? Porque como esos hay muchos y van a ocasionar accidentes».

Los talleres no dan abasto

Antonio Martí, presidente de Fedama, la patronal de los talleres malagueños, lo confirma sin rodeos. «Hemos tenido un aumento del 10 % de servicios después del temporal», explica. Y matiza: «No son pinchazos habituales, se tratan de reventones, y eso también lo sufren los amortiguadores, que se desgastan más rápido».

Lo peor, según Martí, es que el problema se retroalimenta. «El mantenimiento de las carreteras ya era escaso y con las lluvias están peor. Hay que tener en cuenta que circulan más coches porque no hay trenes». Mezcla explosiva.

Los servicios de asistencia en carretera lo confirman. Juan Antonio Caballero, de Grúas y Talleres Maese, proveedor de Mapfre en la provincia, asegura que las llamadas por problemas de ruedas han subido entre un 25 y un 30 %. «Casi todos dicen que han pillado un socavón», relata. Los puntos negros, según su experiencia, están claros: los polígonos industriales, castigados por el tráfico pesado, y la N-340 en Marbella, que está «fatal».

Millones de euros para parchear

Detrás de cada bache hay una historia de desinversión crónica. Los ingenieros de caminos llevan años alertando de que el estado de las carreteras andaluzas es preocupante. Y las lluvias no han hecho sino agravar una herida que ya supuraba.

Ahora las administraciones mueven ficha. La Junta de Andalucía ha destinado 65 millones de euros del plan de reconstrucción a reparar las carreteras malagueñas más castigadas. La Diputación, por su parte, ha aprobado una partida de 15 millones para actuar de emergencia en las vías de su competencia. La prioridad, lógicamente, son los tramos que han sufrido daños graves.

El problema es que las competencias están repartidas. La Junta gestiona unas carreteras, la Diputación otras, y el Gobierno central, otras tantas. Y cada administración va por su lado, con sus tiempos y sus prioridades. De momento, se desconoce si el Ministerio moverá ficha a corto plazo en las vías estatales, como la A-7, donde algunos alcaldes de la Costa del Sol ya han pedido por escrito una intervención urgente.

El día a día sobre asfalto

Mientras los políticos discuten y los técnicos hacen números, los conductores malagueños siguen esquivando obstáculos. Diego Alcaide viaja a diario de la capital a Marbella por la A-7. Hace unos días sufrió un reventón cuando ya llegaba a su destino. Su diagnóstico es rápido: «El peor tramo es el de la circunvalación a su paso por el estadio Martín Carpena».

Desde Norauto, la red de talleres, confirman el incremento de la demanda de neumáticos, especialmente los de cuatro estaciones. Pero lanzan un consejo: más allá del tipo de cubierta, lo importante es el mantenimiento. Revisar la presión, mirar el dibujo y, sobre todo, acudir a un profesional después de cualquier golpe fuerte.

En el Congreso, el PP ya ha preguntado al respecto en el Parlamento. Hablan de «abandono y dejadez» por parte del Gobierno. Mientras, en las carreteras malagueñas, los conos naranjas se multiplican como setas. Y los conductores, con la mirada fija en el asfalto, aprenden a esquivarlos con el riesgo de colisionar.