Acoso escolarGetty Images/iStockphoto/SeventyFour

Málaga

Otra agresión en un instituto de Málaga: cuatro menores golpean y arrastran a una compañera de 14 años

La familia denuncia «pasividad» del centro y la Junta activa el protocolo por acoso escolar mientras la menor presenta «miedo insuperable» a volver a clase

Un nuevo brote de violencia escolar ha sacudido Málaga. El pasado 2 de marzo, una niña de 14 años fue brutalmente agredida cuando salía de su escuela, situada en la zona Este de la ciudad. Cuatro compañeros de clase, presuntamente, la golpearon y la arrastraron por el cabello por unas escaleras del centro. El incidente ocurrió alrededor de las 14.30 horas, justo a la hora de salida de los estudiantes.

La familia de la menor no se ha quedado de brazos cruzados. Han presentado una denuncia ante la dirección del instituto, ante la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía y también ante la Policía Nacional, según ha publicado Diario Sur. Su objetivo es claro: esclarecer lo sucedido y que los culpables asuman responsabilidades. Según su relato, no fue una pelea aislada, sino la gota que colmó el vaso en un calvario que comenzó en septiembre.

«La persiguieron y la hicieron caer»

La denuncia sostiene que todo comenzó con uno de los menores haciendo comentarios despectivos a la víctima, a lo que ella respondió. A partir de ahí, varios estudiantes se unieron para perseguirla. La adolescente intentó salir por otra puerta para evadirlos, pero no lo consiguió. Justo cuando estaba a punto de escapar, le agarraron la mochila, la desestabilizaron y la hicieron caer al suelo.

Lo que sucedió después es escalofriante. Según relató la menor a los médicos, la arrastraron por el cabello por unas escaleras y le propinaron patadas en la cara y en el pecho. Todo ocurrió «públicamente, en presencia de varios alumnos del instituto» que en esos momentos abandonaban el centro, lo que añadió un plus de humillación a la violencia física.

Los padres de la adolescente han alzado la voz contra lo que consideran una «pasividad» inaceptable por parte del centro. Denuncian que dos profesores, pese a conocer lo sucedido, dejaron que su hija se marchara sola y ni siquiera los llamaron para informarles. La menor salió del instituto con un ataque de ansiedad tan severo que no podía caminar hasta su casa.

Fue una compañera quien la encontró sentada en un banco y alertó a la familia. Al llegar al centro de salud, los facultativos no solo atendieron sus lesiones físicas, sino que también reflejaron en el parte médico su evidente estado de nerviosismo. La Policía Nacional, al tomar declaración, hizo constar el «miedo insuperable» que presenta la alumna ante la sola idea de regresar al instituto y toparse con sus presuntos agresores.

La familia pide el cambio de centro

Fuentes de la Delegación Territorial de Desarrollo Educativo confirmaron que el instituto abrió el 3 de marzo, un día después de la agresión, un protocolo por presunto acoso escolar. La dirección se encuentra ahora recabando información para determinar si, como sostienen los padres, existieron episodios previos de acoso escolar a lo largo del curso.

Mientras tanto, la familia ya ha dado un paso más. Han presentado un escrito en el Servicio de Inspección Educativa de la Junta solicitando el cambio de centro. No se sienten protegidos. Argumentan que la respuesta institucional llegó tarde y que la confianza en el profesorado se ha roto por completo.

La realidad es que, legalmente, las familias pueden activar diferentes vías cuando los centros no responden adecuadamente. En casos de especial gravedad como este, donde hay agresiones físicas documentadas y un parte médico que las avala, los expertos recomiendan no demorarse. La documentación detallada de cada incidente, los testigos y las comunicaciones formales con el centro son clave para que la Inspección Educativa o, llegado el caso, la Fiscalía de Menores puedan actuar con eficacia.