El sacerdote que oficia en Málaga se ha convertido en fenómeno viralJóvenes Catóicos

Málaga  Un cura, expulsado de un hospital por llevar alzacuellos: «¿Y si vengo con una vestimenta religiosa distinta?»

El padre Carlos María Fortes, párroco de Los Boliches, en Fuengirola, denuncia en un vídeo viral cómo una enfermera le gritó y llamó a seguridad cuando acudió a ver a su padre ingresado en la planta de inmunodeprimidos

La jornada del Día del Padre se convirtió en un mal trago para el sacerdote Carlos María Fortes. Acudió al Hospital Regional de Málaga a visitar a su padre, ingresado desde hace dos semanas en la sexta planta, donde se atiende a pacientes inmunodeprimidos. Siempre iba en chándal y nunca había tenido problemas. Pero ese 19 de marzo llevaba alzacuellos porque después oficiaba la misa de San José. Y entonces, según relata, una enfermera le obligó a marcharse de malas maneras.

El sacerdote, párroco de Los Boliches, en Fuengirola, ha compartido su experiencia en un vídeo de Instagram que ya acumula miles de interacciones. «Pensábamos que el anticlericalismo era cosa del pasado, pero permíteme que te robe un minuto para contarte una experiencia que me acaba de ocurrir», comienza su relato, con la voz entre el asombro y la indignación. Explica que la enfermera le increpó desde que accedió al pasillo y, una vez dentro de la habitación, le gritó que no podía estar allí.

Gritos, autorización y seguridad

Lo que más le duele al padre Fortes es que la situación se repitió incluso después de obtener permiso. Tras pedir que le dejaran estar como sacerdote, alegando el derecho de los pacientes al acompañamiento religioso, se lo concedieron. Pero a los pocos minutos, asegura, la misma enfermera volvió a entrar gritando. «Le he explicado que estaba autorizado y aún así ha llamado a seguridad y los guardias han venido a sacarme como si realmente yo estuviese creando un escándalo en el hospital», detalla en el vídeo.

El sacerdote se pregunta en voz alta si el trato habría sido el mismo de haber ido vestido de otra manera. «¿Si hubiera venido en chándal, habría pasado esto? ¿Y si hubiera venido con una vestimenta religiosa distinta, una chilaba, me habrían echado, habría sido el mismo rechazo?», cuestiona en su publicación. Admite que la enfermera no le hizo ninguna referencia a su condición de cura, pero intuye que la reacción se debió a ese motivo por cómo se produjo.

Por la seguridad de los pacientes

Desde el Hospital Regional explican que la sexta planta es «una unidad de especial sensibilidad que atiende a pacientes inmunodeprimidos o especialmente vulnerables». Por eso, subrayan, está establecido que solo se permite un acompañante por paciente, «como medida orientada a garantizar la seguridad clínica y la adecuada protección». El centro, añaden, mantiene su compromiso con la calidad asistencial y la humanización de la atención, buscando siempre «un equilibrio entre el acompañamiento y las condiciones necesarias para una atención segura».

El padre Fortes, sin embargo, insiste en que el protocolo se aplicó de forma desproporcionada. Tras el primer choque, consiguió la autorización para estar como sacerdote y, pese a que la enfermera fue informada y derivada a otra planta, asegura que «sin decir nada a nadie, llama directamente a seguridad diciendo que en la habitación hay una infracción por encontrarse dos acompañantes». Los vigilantes, relata, entraron pensando que había un problema y se encontraron a una señora mayor, un enfermo y un cura sentado al lado.

Apoyo ante el «fanatismo de izquierdas»

A día de hoy, el cura sigue recibiendo muchas de apoyo generalizadas, aunque también hay quien critica su postura: «Las normas son iguales para todos», escribe uno. Otro, le contesta: «Con las prendas religiosas árabes no hay problema».

Escrito al hospital y duda en el aire

El pasado viernes, el sacerdote envió un escrito al hospital explicando lo ocurrido. Desde el Regional aseguran que se dará respuesta a la reclamación a través de Atención a la Ciudadanía, «conforme a los procedimientos establecidos». Mientras tanto, el padre Fortes planea volver este lunes a visitar a su padre. «Ya no sé si en chándal o con sotana», dice medio en serio, medio en broma, con ese tono entre resignado y desafiante que ya le ha hecho ganar miles de seguidores en las redes.

El vídeo sigue sumando visualizaciones y comentarios. El sacerdote mantiene su pregunta en el aire, esa que escuece: si el trato hubiera sido el mismo de no llevar el alzacuellos. Y mientras tanto, en el pasillo de la sexta planta, la enfermera que le gritó sigue trabajando. Y él, con su padre aún ingresado, tendrá que volver a cruzar ese umbral sabiendo que esta vez, quizás, alguien le estará mirando la ropa antes que la cara.