Cuatro individuos entran en una finca para robar en Valle-Niza

Málaga

Vecinos de Vélez-Málaga se turnan hartos de la oleada de robos para hacer vigilancia: «No hay policía»

Una nueva oleada de asaltos a viviendas desata la desesperación en los diseminados de Vélez-Málaga, donde los residentes llevan seis años soportando una «lacra» que ni los nuevos agentes han frenado

Eran las 20:30 del sábado 21 de marzo cuando comenzó el infierno. En Valle-Niza y Almayate Alto, dos diseminados de Vélez-Málaga separados por unos kilómetros de carriles rurales, los ladrones actuaron con descaro. Cuatro viviendas fueron asaltadas en apenas tres horas. Los boquetes en las alambradas metálicas y las mallas protectoras de las fincas de aguacates y mangos, que los intrusos aprovecharon para ocultarse entre la vegetación, dejaron constancia del paso de los asaltantes.

Esther Ruiz, vecina de la zona, estaba en el cine cuando saltaron las alarmas. No terminó de ver la película. «El coche corriendo para acá», relata con la angustia aún pegada a la voz. Lo que se encontró al llegar era el mismo escenario de tantas otras noches: vecinos echados a la calle, grupos de WhatsApp ardiendo con mensajes de alerta y un sentimiento generalizado de que la situación se les está yendo de las manos. «Lo que estamos manejando es un nivel de estrés que no se puede», resume.

20 coches para disuadir a los ladrones

La respuesta de los residentes fue inmediata e improvisada. Alrededor de veinte vehículos, con dos o tres personas en cada uno, recorrieron los carriles rurales durante horas. Se apostaron junto a las casas, formaron un cordón disuasorio improvisado. Es la misma fórmula que ya emplearon la semana pasada, cuando encapuchados con palos intentaron forzar la entrada de una vivienda donde vive un matrimonio octogenario.

Una de las vallas forzadas para robar

Ruiz es consciente de que esta vigilancia ciudadana tiene un límite. «Hasta ahora disuadimos, pero ¿qué pasará si nos encontramos con los ladrones?», se pregunta. «Somos de sangre caliente», advierte. El miedo, confiesa, no es solo a los asaltos, sino a lo que pueda ocurrir si el enfrentamiento se produce. La tensión acumulada durante seis años de robos sistemáticos está a punto de estallar.

Carriles sin vigilancia

La portavoz vecinal no entiende las cifras que maneja el Gobierno. Los nuevos agentes en la provincia desde 2018, repite la Subdelegación como argumento de eficacia. Pero Ruiz lo ve de otra manera. «No es menos verdad que es cuando menos medios tienen para realizar el trabajo», ironiza. Y lanza una propuesta concreta: bicicletas para que los agentes puedan patrullar los cientos de kilómetros de carriles que tiene el municipio.

Las herramientas del siglo XXI, añade, tampoco llegan. «Aquí lo que hace falta son medios. Se esconden en el campo, pues a lo mejor un dron con visión nocturna y detección de calor, porque si se meten debajo del aguacate poco los va a ver», explica. La Guardia Civil cuenta con el equipo ROCA, especializado en el medio rural, pero los vecinos consideran que sus efectivos son insuficientes ante la magnitud de la zona a cubrir.

Los vecinos se alertan por grupos de WhatsApp para vigilar

Todo empezó con robos de fruta

Lo que hoy es una pesadilla para los residentes comenzó hace años con robos de aguacates y mangos. La alta cotización de los subtropicales en los mercados internacionales convirtió la Axarquía en un objetivo apetecible. Poco a poco, los asaltos evolucionaron de las fincas a las viviendas. Hace algo más de un año, un vecino fue golpeado por encapuchados que le exigían la caja fuerte.

Desde entonces, la «psicosis» se ha instalado en Valle-Niza, Almayate, Benajarafe y Chilches. Los residentes han impulsado una asociación rural para coordinarse, imitando iniciativas que ya funcionan en Torrox y Nerja. Su principal demanda es la creación de una unidad especializada o el refuerzo de los efectivos del equipo ROCA de la Guardia Civil, además de la posibilidad de contar con guardas rurales que patrullen las fincas.

Promesas de coordinación

El alcalde de Vélez-Málaga, Jesús Lupiáñez (PP), se reunió hace unos días con los vecinos afectados. Según explicó tras el encuentro, se comprometió a «mejorar la coordinación y el control» de los diseminados occidentales, estrechando la colaboración entre la Policía Local y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El Ayuntamiento ya ha integrado medidas en el Plan de Operaciones de Prevención y Reacción ante el Hurto de Productos Agrarios.

Sin embargo, los residentes consideran que estas medidas llegan tarde y son insuficientes. Mientras tanto, la Policía Nacional ha tomado ya varias denuncias, con más pendientes tras la revisión de los daños en las fincas. Los vecinos continúan con sus patrullas improvisadas, alertados por cámaras de seguridad y grupos de WhatsApp, en un tira y afloja que no parece tener fin. «Necesitamos medios antes de que ocurra una desgracia que va a ocurrir porque estamos en tensión constante; así no se puede vivir», sentencia Ruiz.