El muñeco de «El Judas» que simboliza a Benjamin Netanyahu

Málaga

Un pueblo de Málaga quema un muñeco de siete metros de Netanyahu contra la guerra

El Burgo celebra su tradicional 'Quema de Judas' con un pelele gigante que ardía durante cinco minutos en el Domingo de Resurrección

El Domingo de Resurrección no fue un día cualquiera en El Burgo. Nunca lo es. Esta pequeña localidad de la Sierra de las Nieves, que apenas supera los 1.800 habitantes, recibió a unos 2.000 visitantes para presenciar un espectáculo singular. Un muñeco de 7 metros de alto, con los rasgos del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ardió durante cinco minutos ante una multitud que abarrotaba la calle.

El pelele, eso sí, no era solo tela y relleno. Llevaba en su interior nada menos que 13,9 kilogramos de pólvora repartidos en cohetes de cinco gramos cada uno. La tradición manda prenderle tras el estallido de una traca. Y vaya si funcionó. El público lo celebró con aplausos, gritos de júbilo y esa mezcla de nervio y catarsis que solo dan estas fiestas populares.

Un símbolo interpretable

«Un 'No a la guerra, al genocidio' es lo que hemos querido simbolizar este año», explicó la alcaldesa, María Dolores Narváez. Pero enseguida matizó con una sonrisa: «Ya cada uno le pone el nombre que quiera». Porque la fiesta, conviene recordarlo, comenzó a mediados del siglo XX de la mano de un sacerdote vasco. Aquel cura empezó quemando un muñeco que representaba «la quema del mal y la resurrección de todo lo bueno».

Lo cierto es que el personaje de turno lo elige el Ayuntamiento y lo construye un grupo de voluntarios. Este año, unas mujeres se encargaron de coser el ropaje del judas gigante. La alcaldesa ha confirmado que todo marchó «a la perfección, un día estupendo en el que el Judas ardió estupendamente». Y es que la tradición ya ha dado para mucho: «Hubo de todo, futbolistas condenados por violación, genocidas, un poco de todo».

«El año pasado se quemó a Trump y este año le ha tocado a Netanyahu», añadió Narváez. «Pero, sobre todo, al 'no a la guerra, y no al genocidio'». La regidora recordó que en ediciones anteriores incluso hubo alguna mujer, aunque fue «hace muchísimos años». Porque la norma no escrita es clara: siempre se escoge a un personaje significativo del año, aquel que concentra las iras o las críticas de la colectividad.