En pleno corazón de Marbella, este arenal sorprende por su atmósfera casi salvaje, resguardado por un laberinto de dunas de arena viva. La calidad de sus aguas le ha valido el reconocimiento internacional, y su personalidad se divide entre el nudismo y el baño textil. Dominando el paisaje, la silueta de la Torre Ladrones, testigo mudo de otras épocas, añade un halo de misterio a este rincón de arena fina.