Un hombre usando un cajero automáticoGetty Images/mladenbalinovac

Tiene solo 21 años

El falso ángel de los cajeros de Málaga: detenido por robar hasta 600 euros a mayores fingiendo ayudarles

El joven fingía ayudar a sus víctimas en los cajeros para distraerlas y extraer dinero de sus cuentas, llegando a robar 600 euros a una persona que solo quería retirar 20

La Policía Nacional ha llevaban semanas siguiendo la pista de un joven que, con cara de bueno y palabras amables, se estaba aprovechando de quien no podía defenderse. El resultado: un chico de 21 años, esposado, y seis ancianos que confiaron en quien no debían.

El método no es nuevo, pero funciona. Y funciona porque ver a una persona mayor desorientada con el funcionamiento de un cajero invita a echarles un mano, como harían muchos. El detenido lo sabía. Aprovechaba esa debilidad para colarse en las operaciones bancarias de sus víctimas, siempre personas de avanzada edad, robándoles su pensión y ahorros.

La trampa estaba en la amabilidad

Se acercaba por detrás, como quien espera su turno, pero demasiado cerca. Tanto que no era una casualidad. Entonces soltaba la frase estudiada: «Mire, que se le ha bloqueado la tarjeta», o «déjeme que le ayudo, que esto a veces falla». Y la víctima, desprevenida, relajaba la guardia. En ese segundo de confianza, el joven ya había manipulado la pantalla, cambiado cantidades o simplemente anotado el PIN para usarlo después.

Lo más sangrante de todo es lo que ocurrió con uno de los afectados. Un señor que fue al cajero a sacar 20 euros, solo 20 euros, y acabó viendo cómo le extraía 600 euros. Un dinero que no había pedido, que no había autorizado y que desaparecieron en manos de este falso samaritano.

También a golpes

El detenido tenía un plan B. Porque no todos los ancianos picaban el anzuelo. En uno de los casos, la víctima olió el peligro y se negó a seguirle el juego. Pero el joven no se rindió. Al ver que el engaño no funcionaba, pasó a la acción directa: empleó la violencia para hacerse con el dinero.

Proteger el teclado al marcar el PIN, desconfiar de quien se acerca demasiado y, sobre todo, no dejarse llevar por la buena educación. Porque hay quien confunde la cortesía con una oportunidad para robar. Y mientras este chico está detenido, en Málaga y en el resto de España seguro que hay otros esperando su turno.