Zona donde el hombre intentó quemarse a lo bonzo, cerca de las instalaciones de Canal Sur en Málaga
Málaga
Se intenta quemar a lo bonzo en Málaga tras perder la custodia de su hijo autista
La Junta de Andalucía decretó el desamparo provisional del menor y su acogimiento residencial
Un trabajador de Canal Sur asumió el papel de negociador para que los agentes lo redujesen
Un hombre ha intentado quemarse a lo bonzo en Málaga en señal de protesta por haberle sido retirada la custodia de su hijo, que menor de edad y tiene autismo, tras haberse decretado el desamparo provisional por parte de la Junta de Andalucía.
Según informa el diario SUR, el hombre, de 50 años y natural de Rumanía, se roció el pasado domingo con gasolina mientras amenazaba con prenderse fuego con un mechero en las inmediaciones de las instalaciones de Canal Sur, para expresar su rechazo por la retirada del menor, de 11 años.
Este hombre había recurrido previamente a la Justicia para tratar de recuperar la custodia de su hijo, que asumió la Junta hace unos meses.
La Policía acordonó la zona donde intentó prenderse fuego, a la que acudieron bomberos y sanitarios, y un trabajador de Canal Sur asumió el papel de negociador debido a su dominio del inglés. Finalmente, y gracias a esta ayuda, los agentes lograron reducir al hombre, que fue trasladado a un hospital con quemaduras leves.
El menor había sufrido el 28 de abril, según el rotativo, una caída desde la ventana de un primer piso en la localidad malagueña de Rincón de la Victoria, que fue amortiguada por un toldo, cuando estaba al cuidado de su hermana de 17 años; un suceso al que se sumaron informes remitidos desde el Reino Unido por supuestas carencias de supervisión y asistencia escolar irregular durante su estancia en ese país.
Desde la Junta de Andalucía han explicado a EFE que recibieron una comunicación de las autoridades de Servicios Sociales del Reino Unido sobre la posible situación de desprotección de esta familia, ante lo que los técnicos efectuaron una valoración y constataron que las condiciones en las que se encontraba el menor no eran adecuadas, teniendo en cuenta especialmente su situación de discapacidad.
Por ello, la Administración autonómica decretó el desamparo provisional del menor y su acogimiento residencial, en interés superior de este y con el objetivo de garantizar su protección y de que recibiera la atención adecuada a sus necesidades.
Esta medida se mantendrá mientras se desarrolla el procedimiento para determinar si procede finalmente declarar o no el desamparo definitivo; un proceso en el que la Administración espera contar con la colaboración de la familia.