La pequeña, de siete años, lucha por tercera vez contra la enfermedad
Una historia que conmueve a toda España
Victoria Esperanza, la niña malagueña que lucha contra la leucemia por tercera vez: «Vamos con todo»
La niña malagueña, que había superado un trasplante de médula en diciembre, recae por tercera vez y afrontará una terapia CAR-T mientras su madre trata un cáncer de colon
La historia de Victoria Esperanza sacude de nuevo a Málaga. La niña, de siete años, que hace solo unos meses parecía haber dejado atrás la leucemia tras un trasplante de médula ósea, ha recaído por tercera vez. La noticia ha sentado como un jarro de agua fría para una familia que, lejos de rendirse, ya está enfocada en el próximo tratamiento.
Todo comenzó la semana pasada cuando la niña desarrolló algunas petequias en la espalda. «Se encendieron todas nuestras alarmas», escribe su madre, María del Mar Fernández, en redes sociales. Fueron al Hospital Virgen del Rocío en Sevilla y confirmaron sus temores. «Victoria ha recaído después del trasplante», anuncia.
Una nueva esperanza llamada CAR-T
Le hicieron una punción el lunes y reanudó la quimioterapia. Pero al menos los médicos han activado el protocolo para la terapia CAR-T; la nueva terapia altera genéticamente los propios linfocitos del paciente para combatir las células cancerosas. «Tienen todas nuestras esperanzas puestas en ello», admite la familia.
Sus padres, que están librando una verdadera batalla desde que Victoria fue diagnosticada a los tres años, no se rinden. «Podemos decir que estamos de vuelta al punto de partida, pero una vez más estamos enfocados en el objetivo», escribieron en su perfil de Instagram, llamado TuVictoriaEsNuestraEsperanza. «No vamos a rendirnos», sentencian.
La madre, también con cáncer
La niña, que tuvo un trasplante de médula ósea el 18 de diciembre, pudo superar la enfermedad. Su madre anunció en enero con emoción que Victoria estaba «limpia». Sin embargo, la recaída hace que la lucha siga intacta.
El 'efecto Victoria' moviliza España
Victoria Esperanza atrajo a miles de personas en 2025 cuando su familia lanzó una campaña para encontrar un donante de médula ósea compatible. La campaña se volvió viral y generó una ola de solidaridad sin precedentes. Hermandades, fraternidades y ciudadanos anónimos se unieron en torno a la niña, cuyo donante fue encontrado finalmente y recibió el trasplante.
Esa movilización también ayudó a concienciar sobre la donación de médula ósea. Andalucía vio cifras récord de inscripciones en el Registro Español de Donantes, y la historia de Victoria se convirtió en un símbolo de esperanza para otros niños que luchan la misma batalla.