La Policía Nacional tendrá la ardua tarea de registrar numerosos alojamientos del médico.POLICÍA NACIONAL

Se alojó en ellos con hombres y mujeres

Buscan «cientos» de hospedajes en hoteles de Málaga del médico investigado por la muerte de la enfermera

La Policía Nacional amplía el foco de la investigación tras consultar las bases de datos de hospedaje y descubrir que el facultativo, que reside en la provincia, se alojaba de forma recurrente con distintas personas. Los agentes analizan su teléfono móvil

El médico arrestado por la muerte de una enfermera en un hotel de Marbella ha tomado un giro inesperado. La Policía Nacional amplió la investigación tras verificar la identidad del médico en las bases de datos policiales. Los agentes encontraron cientos de alojamientos a su nombre en hoteles y hostales de la provincia de Málaga, acompañado de hombres y mujeres, según informa Diario Sur.

El descubrimiento se realizó investigando el registro de hospedaje y alquiler de vehículos, un procedimiento obligatorio para todos los establecimientos a través de la plataforma ses.hospedajes de la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior. Esta es una herramienta donde los alojamientos tienen acceso a la información obligatoria de sus huéspedes, desde datos personales hasta detalles de la reserva, y está disponible para las Fuerzas de Seguridad del Estado. Lo que ha llamado la atención de los investigadores no es cuántas habitaciones hay, sino el hecho de que el médico tiene su residencia habitual en la provincia.

La confesión que lo cambió todo

El propio médico, de 66 años, admitió voluntariamente a la policía que había inyectado propofol a través de la yugular a la enfermera, a quien encontró muerta en la habitación que compartían en Marbella. Según sus declaraciones, ella también se lo había administrado a él a través de una punción en su brazo derecho. Ahora están investigando si esta práctica —administrar propofol fuera del hospital— podría haberse llevado a cabo en otras personas.

El hallazgo del cuerpo ocurrió en la tarde del jueves 1 de octubre. El propio médico había llamado a la sala 091 para decir que la mujer con la que estaba había muerto. Ambos se habían alojado en el hotel desde el mediodía. Cuando llegaron las primeras patrullas, el médico los esperaba en un banco en la puerta y él mismo se dirigió a la habitación 113. Dentro, en la cama, los agentes no encontraron signos de vida.

Se encontraron jeringuillas y dos cajas de propofol con viales usados en la mesita de noche y en el cubo de basura. También se encontraron más medicamentos en una bolsa y en el coche del sospechoso. El médico admitió que supuestamente robó estos medicamentos del hospital donde trabajaban y que esta era una práctica común que había estado en curso.

Una hipótesis aún incipiente

La policía incautó el teléfono móvil del sospechoso para analizar las conversaciones y aclarar los motivos detrás de estos alojamientos. En primer lugar, el detenido está siendo investigado por un delito contra las personas con resultado de muerte, otro delito contra la salud pública por la administración del medicamento, y un tercer delito continuado contra la propiedad en forma de hurto por tomar los medicamentos.