"Ha sido casi un año de búsqueda, reuniones y mucha incertidumbre hasta dar con mi farmacia ideal”, explica a El DebateCedida

Sevilla  El arduo proceso para convertirse en titular de una farmacia: «Casi un año de búsqueda hasta dar con la ideal»

Marta Costa, farmacéutica de profesión, comparte cómo ha sido el proceso hasta convertirse en la titular de una botica en un enclave estratégico de la ciudad

Dar respuesta a la vocación profesional es muy gratificante, pero también duro y exigente. Hay sectores en los que resulta más sencillo y otros más complicado desarrollar una carrera fructífera, no solo en lo que se refiere a los logros profesionales, sino también a la satisfacción personal.

En el caso del ámbito farmacéutico, podría decirse que ofrece diferentes vías para conseguir ese reconocimiento, aunque para la mayoría de las personas que no están relacionadas con ese mundo la posición más reconocible es la del farmacéutico que atiende tras su mostrador. Para que esa situación pueda darse hay muchísimo trabajo, esfuerzo y dedicación, no se trata solo de tener el medicamento y dispensarlo, sino de poner en marcha una farmacia con todo lo que eso implica.

Y en esas está Marta Costa, farmacéutica de 39 años, que acaba de convertirse en titular de una botica en un enclave estratégico, en el barrio de San José Obrero, justo detrás de la estación de Santa Justa de Sevilla. Como ella misma explica, «para adquirir una farmacia puede hacerse mediante tres vías: por herencia o traspaso entre familiares, por adjudicación en concurso público de nuevas aperturas de oficinas de farmacia o mediante compraventa ante notario, con la correspondiente contraprestación económica» –como ha sido su caso–.

Búsqueda de la oportunidad

Quienes están en este proceso saben bien lo difícil que es el camino, «lo que más me ha costado ha sido la espera de encontrar mi farmacia ‘ideal’. Ha sido casi un año de búsqueda, reuniones y mucha incertidumbre de no saber si llegaría mi momento».

Enamorada de su profesión, Marta tenía claro lo que quería y ha ido a por todas con una farmacia que, si bien, tendrá que remodelarla para adecuarla al proyecto que tenía en mente, contaba ya con dos farmacéuticos que trabajaban con el anterior dueño y se han quedado con ella. «Desde el primer día cuento con su ayuda y he tenido la suerte de encontrarme a dos buenísimos profesionales y mejores personas, con muchas ganas de realizar mejoras. Ambos son muy receptivos a los cambios y creo que haremos muy buen equipo. Mi ilusión en un futuro sería hacer crecer la farmacia de manera que necesitara contratar a más personal sanitario cualificado y así dar mejor servicio», explica.

Para crecer y ampliar el número de usuarios, que no solo pacientes, Marta tiene claro hacia dónde quiere enfocarse, «he llegado a una farmacia de barrio pequeña, de instalación muy antigua y mejorable en la gestión, así como en los servicios asistenciales que presta». Durante las primeras semanas, se centró en revisar todo el inventario y realizar algunos cambios en las instalaciones y otras cuestiones organizativas, implantando protocolos de trabajo al personal. «Ya estamos ampliando el catálogo de productos ofertados, especialmente en áreas que no se ofrecían a los pacientes. Mis compañeros comenzarán pronto a especializarse con acciones formativas en áreas como la dermocosmética, la cual debe ser una referencia en mi farmacia», detalla Marta.

Y es que es indudable que el concepto de farmacia ha evolucionado mucho en los últimos años, «ya no es solo un lugar donde se dispensa la medicación que el médico te receta. Las personas vienen porque quieren prevenir dolencias y sentirse mejor. Necesitan consejos y profesionales que le orienten en su objetivo, y que le den confianza y seguridad, y eso no lo encuentran en Internet», subraya.

Vocación asistencial

Por esa razón, Marta considera que, para ejercer esta profesión es indispensable tener vocacional asistencial, «lo primero que hay que hacer es escuchar las necesidades de quien acude a nosotros, valorarlas y ayudar. Gracias al desarrollo de la industria farmacéutica, hoy ofrecemos productos que cubren gran diversidad de necesidades».

A este respecto, pone el ejemplo del mundo de la dermocosmética, «a la gente le preocupa el aspecto de su piel. Hay que envejecer, pero de una manera sana. Antes el protector solar solo lo conocían unos pocos. Hoy en día, se usa a diario incluso en invierno ya que es nuestro mejor aliado para prevenir lesiones y que no se noten tanto los signos de la edad». Y todo esto hay que hacerlo de manera personalizada, tomando su tiempo –tanto el profesional, como el usuario– y huyendo del consumo rápido que impera en la actualidad.

Tras tantos meses de trabajo duro, Marta afronta este tiempo nuevo con mucha ilusión y tras el mostrador –sin perder detalle–, agradeciendo poder seguir siendo una farmacia de barrio, «en la que ves a las mismas personas cada semana. Las reconoces, las ayudas con sus problemas y ponen en valor nuestro trabajo. Es muy gratificante ver cómo estas personas confían en nosotros y en nuestros consejos, y el cariño que nos demuestran».

Todo ello lo compaginará con la atención a su familia numerosa, junto a su marido –Curro– hace el mejor equipo para que esta nueva situación laboral no afecte al día a día de sus cuatro hijos. «Los negocios con horario comercial son difíciles para conciliar, pero estoy segura de que conseguiré organizarme para llegar a todo con la ayuda de mis compañeros y la que tengo en casa».

El concepto de éxito probablemente esté muy relacionado con el hecho de que, a la hora de buscar trabajo, haya que priorizar sentir que vale la pena lo que se realiza por encima de la retribución económica, aunque si por el camino ambos aspectos se dan, hay que aprovechar la oportunidad. Ocasión, acción y gratificación –económica y personal–.