Hombres de trono portan el Cristo de los Gitanos un Lunes Santo en MálagaEFE

Semana Santa

Sevilla y Málaga, dos formas de vivir la Semana Santa: ¿qué diferencias hay entre un paso y un trono?

Ambas ciudades son ejemplos de devoción, cultura y tradición, pero sus cofradías presentan elementos que distinguen una de la otra

La Semana Santa de Sevilla y la de Málaga son dos de las celebraciones más importantes de España, cada una con características únicas que las hacen especiales. Ambas ciudades son ejemplos de devoción, cultura y tradición, pero sus cofradías presentan elementos que distinguen una de la otra de manera notable, empezando por la forma de llevar a los Cristos y las Vírgenes.

En Sevilla, las imágenes religiosas procesionan sobre pasos. Se trata de estructuras de madera elaboradas con detalles ornamentales que son cargadas por costaleros. Estas personas colocan la región cervical bajo las trabajaderas –vigas que se sitúan de manera transversal en el interior del paso– y se ponen una pieza de tela en la cabeza que continúa sobre la nuca, y que se conoce como costal, para llevar el paso.

En contraste, la Semana Santa de Málaga es conocida por el uso de tronos, estructuras más grandes y complejas, generalmente hechas de metal, que son cargadas por hombres y mujeres de trono sobre los hombros a través de los varales, largas barras metálicas que permiten distribuir el peso de manera más equitativa.

La propia terminología revela una diferencia fundamental entre ambas celebraciones. En 1982, el cofrade malagueño José Luis Hurtado de Mendoza explicó durante su pregón por qué en Málaga se habla de tronos y no de pasos: «En Málaga no se denominan pasos porque Málaga sabe […] que Cristo es Rey. Y que en reconocimiento expreso a su realeza, al paso le llaman trono».

El tamaño de los pasos y los tronos determina otra diferencia, que es el número de personas que participan en el transporte de las imágenes. En Sevilla, los pasos son llevados por un máximo de 60 costaleros, en el caso de los misterios, los más grandes. Además, los costaleros suelen hacer relevos durante las horas de procesión. Por su parte, los tronos malagueños pueden ser cargados por hasta 250 personas sin realizar relevos.

Ensayo de costaleros en Sevilla

Por otro lado, la Semana Santa de Málaga se distingue por el pulso, una maniobra simbólica en la que los hombres de trono levantan el trono por encima de las cabezas y lo mantienen suspendido durante unos segundos. Esta acción se lleva a cabo siguiendo un protocolo marcado por los toques de la campana del mayordomo y no tiene equivalente en Sevilla.

En la capital hispalense existe la levantá, momento en el que los costaleros, apremiados por el último toque del llamador, elevan los cuerpos para levantar el paso e iniciar una nueva chicotá. Este movimiento se realiza en tres tiempos, uno por cada llamada del capataz: los costaleros se colocan en las trabajaderas con el primer toque, meten riñones con el segundo y saltan tras el tercero, que suele ir acompañado por el aviso de «A esta es…».

Sevilla y Málaga. Málaga y Sevilla. Dos ciudades, dos formas distintas de vivir la Semana Santa; pero ambas comparten una gran devoción hacia sus imágenes y una misma pasión por mantener viva una tradición profundamente arraigada en la cultura de Andalucía y de España.