La histórica firma de vajillas no ha podido superar sus últimas dificultades económicas
Sevilla
Adiós a un icono del lujo: la fábrica de vajillas La Cartuja de Sevilla cierra sus puertas para siempre
La empresa ha anunciado estos días su cese de actividad al no poder superar sus últimos problemas económicos
muchas familias andaluzas y españolas tienen en sus casas alguna pieza de La Cartuja de Sevilla, la histórica marca de vajillas inspiradas en el estilo inglés, que fue fundada en 1841 por el marqués Charles de Pickman.
Tras más de 180 años de historia la empresa ha anunciado estos días su cese de actividad, ya que al parecer no ha podido superar sus últimos problemas económicos. «Les informamos que por razones técnicas nos hemos visto abocados a parar la producción y detener la comercialización durante un plazo no determinado a la espera del resultado de las actuaciones técnicas y normativas pertinentes», ha explicado La Cartuja de Sevilla a través de su página web.
La familia Zapata, propietaria de la fábrica a través de Ultralta, ha solicitado al Juzgado Mercantil número 3 de Sevilla la reapertura del concurso de acreedores y la entrada en fase de liquidación. La decisión ha llegado tras la imposibilidad de cumplir el convenio aprobado en julio y de alcanzar acuerdos de pago con acreedores privilegiados como la Seguridad Social y la Agencia Tributaria. Las deudas superan los dos millones de euros, según ha confirmado el Diario de Sevilla.
Liquidación de stock y ERE extintivo
Esta noticia ha generado una profunda conmoción entre coleccionistas, interioristas y nostálgicos de una firma que ha acompañado la historia doméstica y social de España. La empresa prevé liquidar su stock a través de una venta outlet que podría tener descuentos de hasta un 75 por ciento. Además, la plantilla conformada por 32 trabajadores, que en estos momentos se encontraban en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), y ahora afrontan el cierre definitivo y un despido colectivo. El sindicato CCOO ha convocado una asamblea para analizar los pasos a seguir tras el cierre.
La compañía arrastra graves problemas económicos desde hace años. En 2019, Ultralta entró en concurso de acreedores por una deuda heredada del anterior propietario. Aunque el Tribunal Supremo le dio la razón en 2023, la pandemia, la subida de costes energéticos y la falta de crédito han agravado una situación que ha llevado al cierre definitivo, por el momento.