«Nos amenazan por la calle, hay robos, peleas, incluso entran en los establecimientos»PATRULLA CIUDADANA EL CEREZO

Sevilla  El barrio donde sus vecinos se organizan en patrullas ante la «inseguridad»: «Nos amenazan por la calle»

Los residentes de El Cerezo, en el distrito de La Macarena, considerada por el Ayuntamiento como zona desfavorecida, salen a la calle para espantar a los 'gorrillas', muchos de ellos de origen marroquí, que les hacen la vida imposible

Los vecinos de la barriada de El Cerezo, en el distrito de La Macarena, en Sevilla, han dicho basta «ante la creciente inseguridad» en su zona, que les impide caminar tranquilos por las calles. Organizados mediante una iniciativa a través de redes sociales, se congregan en patrullas para acabar con los episodios de violencia y amenazas que, aunque denunciados, siguen ocurriendo. La última de estas patrullas congregó a 130 personas.

«Llevamos cuatro años así y no cambia nada», dice uno de los organizadores a Europa Press, que apunta hacia los «gorrillas» que se apostan en varías vías de la zona. «Nos amenazan por la calle, hay robos, peleas, incluso entran en los establecimientos», relata esta persona que ha querido dejar claro que detrás de las patrullas ciudadanas «no hay ninguna cuestión de razas», incluso ha señalado que dentro de los grupos «hay personas de todo origen».

Hemos pasado a la acción

Los organizadores han señalado que el grupo sigue creciendo «día a día» llegando actualmente hasta las 400 personas. En dicho grupo en redes sociales cuelgan un mensaje con un punto y hora para iniciar la patrulla. Salvo algún incidente aislado, han calificado las dos primeras noches «como un éxito».

El objetivo de la organización es poder patrullar más horas, actualmente solo lo hacen unas dos o tres, y también por el día. Asimismo, ha indicado que la ruta de las patrullas incluye calles de otras barriadas del distrito Macarena. «Hemos pasado a la acción», asegura uno de los organizadores.

Continuos problemas

Estos aparcacoches ilegales, aseguran los vecinos, llevan años generando continuos problemas de inseguridad, suciedad e incivismo en toda la zona. En los últimos meses, denuncian, la situación ha ido a peor. Muchos de los residentes aseguran haber sufrido daños en los vehículos cuando se han negado a pagar lo que se conoce como un «impuesto revolucionario» por aparcar en la vía pública. Otros han padecido robos. A ello se le une un grave problema social, con personas que acampan en las calles y se pasan el día bebiendo alcohol en los mismos espacios en los que luego juegan los niños, que se encuentran habitualmente orines, excrementos y restos de botellas de vidrio.

Nos amenazan por la calle, hay robos, peleas, incluso entran en los establecimientos

Los residentes decidieron organizarse a través de un grupo de WhatsApp en el que comparten información. La noche del lunes salieron unas veinte personas, pero se le fueron uniendo más a medida que otros los veían por el barrio. Iban en grupo a decirles a los gorrillas que se marcharan del barrio. Compartieron algunos vídeos por redes sociales y el seguimiento al día siguiente fue mayor.

En el barrio de El Cerezo hay un total de 1.000 viviendas, construidas entre los años 60 y 70, distribuidas en 57 bloques de cuatro plantas sin ascensor y tres torres. A pesar de su antigüedad, el estado de conservación de estos inmuebles es el adecuado. Por otro lado, la población del barrio está mayoritariamente envejecida, pero contrasta con la población extranjera joven, principalmente entre los 20 y 40 años. Destacan los vecinos y vecinas de origen latino, especialmente de Bolivia y Ecuador, seguidos por personas procedentes de Marruecos y Nigeria.

En El Cerezo viven 5.320 personas: 2.849 son mujeres y 2.471 son hombres. La mayoría de la población, el 71 %, tiene entre 16 y 64 años. Las personas mayores de 65 representan el 16 %, mientras que los menores de edad suponen un 1 3% del total. En cuanto al origen de la población, el 35 % de los residentes de la zona son extranjeros, de ellos el 5 1% son mujeres y el 49 % son hombres.

La zona presenta un nivel socioeconómico bajo, con una alta tasa de desempleo y muchas personas trabajando en condiciones precarias o en la economía sumergida. Además, la baja cualificación personal dificulta el acceso al mercado laboral. Muchos de los residentes que pertenecen a la población inmigrante se encuentran en una situación administrativa irregular. Esto dificulta su acceso a la formación oficial y al empleo, lo que obliga a muchas de estas personas a trabajar en la economía sumergida.

En El Cerezo hay muchas familias con dificultades, bajos ingresos y un número importante de menores en situación de riesgo. Las mujeres enfrentan una gran carga, ya que apenas hay conciliación entre la vida personal y laboral, y la implicación de los padres en la crianza es muy limitada. Esto les dificulta acceder a formación o empleo. Además, la violencia de género es otro factor de riesgo presente en la zona.