Salida del misterio del Sagrado Decreto de la Hermandad de la TrinidadPedro Sánchez | Hermandad de la Trinidad

Semana Santa

¿Qué significado tiene el paso alegórico de la Trinidad en la Semana Santa de Sevilla?

El misterio del Sagrado Decreto constituye una catequesis visual que escenifica el momento en que Dios decide enviar a su Hijo a la Tierra para redimir a la Humanidad del pecado

Cada Sábado Santo en Sevilla procesiona un paso que no representa un instante concreto de la Pasión, como sí lo hacen otros, sino una idea teológica. El misterio del Sagrado Decreto de la Hermandad de la Trinidad constituye una catequesis visual que escenifica el momento en que Dios decide enviar a su Hijo a la Tierra para redimir a la Humanidad del pecado.

La Hermandad sostiene que existe constancia documental de que ya en el siglo XVII procesionaba con un misterio alegórico sobre la Santísima Trinidad. Desde el punto de vista iconográfico, este paso –uno de los tres que saca la corporación del Sábado Santo– puede considerarse el origen conceptual de los misterios procesionales de Sevilla, pues en él se anuncia el plan divino que desembocará en la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

La escena, de primeras, puede resultar compleja de entender. En la parte trasera del paso aparece la Santísima Trinidad. Dios Padre decreta la entrega del Hijo para la redención de la Humanidad. Dios Hijo, ya marcado por las llagas del martirio que está dispuesto a sufrir, sostiene una cruz que se posa sobre una bola del mundo. Sobre ellos se alza el Espíritu Santo, representado en forma de paloma. De esta figura parten tres haces de rayos que simbolizan simultáneamente la unidad de Dios y la Trinidad de Personas.

Junto al Hijo se representa a la Iglesia primitiva bajo la figura de una mujer dormida. Su sueño simboliza el estado de sombras en el que se encontraba la Humanidad antes de la llegada de Cristo. Tras la Pasión, esa Iglesia despertará y se expandirá por el mundo al recibir la sangre derramada del costado de Cristo.

A un lado del grupo trinitario aparece la alegoría de la Fe. Sus ojos se muestran ligeramente vendados para expresar que la fe no es una ceguera absoluta, sino una realidad que debe ser razonada y profundizada.

La escena es contemplada por los cuatro Padres de la Iglesia: San Gregorio y San Ambrosio se encuentran de pie, mientras que San Agustín y San Jerónimo aparecen arrodillados. Entre ellos se sitúa un pequeño ángel que representa el Amor Divino. El querubín lanza un dardo hacia el costado de Cristo, recordando que el sacrificio que acepta el Hijo no nace de la imposición, sino del amor.

En la parte delantera del paso, el Arcángel San Miguel atraviesa con su lanza a un dragón que simboliza el pecado. La imagen expresa la exclusión del mal del ámbito divino y anuncia la derrota definitiva del demonio gracias al sacrificio redentor que Cristo aceptará cumplir.

Imagen del misterio del Sagrado Decreto, presidido por la Santísima Trinidad, dentro de la Basílica de María AuxiliadoraHermandad de la Trinidad

El conjunto escultórico es también un mosaico de autores y épocas. Dios Padre se atribuye al imaginero Juan de Mesa, mientras que la imagen del Hijo es una talla anónima del siglo XVIII, vinculada al círculo de Duque Cornejo. El Espíritu Santo, por su parte, fue realizado por Juan Mayorga en 1995.

El Arcángel San Miguel, el dragón y la figura de la Iglesia dormida se atribuyen al escultor genovés Juan Bautista Petroni. El resto del conjunto fue realizado por Antonio Joaquín Dubé de Luque entre 1994 y 1997. Este último autor también diseñó las actuales andas procesionales, ejecutadas por Francisco Bailac, Juan Mayorga y Mariano Rojo, con figuras y relieves en plata de ley de Manuel de los Ríos.