El Puente de Alfonso XIII, en su ubicación original (archivo)Europa Press

Sevilla

El Puente de Hierro, el icono de la Sevilla del 29 que espera una nueva vida por su centenario

El Puerto quiere rehabilitarlo y convertirlo en un gran mirador del Guadalquivir, rescatándolo así del olvido tras décadas de abandono

En Sevilla, a orillas del Guadalquivir, se encuentra el primer puente levadizo de España. Se trata del Puente de Alfonso XIII, conocido popularmente como Puente de Hierro. Acaba de cumplir cien años y espera una nueva vida como regalo. Icono de la Sevilla del 29, aquella que se preparaba para la Exposición Iberoamericana, su historia transita de la modernidad a décadas de abandono.

El Puente de Hierro, obra del ingeniero José Delgado Brackenbury, se convirtió en una pieza esencial para conectar la Sevilla histórica con los nuevos suelos portuarios y de Tablada, además de garantizar el funcionamiento del nuevo puerto. Su carácter levadizo lo hizo especialmente versátil, ya que era capaz de conciliar la navegación, el tráfico urbano y el ferrocarril en un momento clave de transformación económica.

Inaugurado el 6 de abril de 1926 por el rey Alfonso XIII, el puente incorporaba un sistema de elevación que permitía el paso de grandes buques. Esta tecnología lo convirtió en una referencia de la ingeniería de la época. Además, durante décadas, su estructura metálica fue parte inseparable del paisaje portuario y de la vida económica de la ciudad. Era, en esencia, una infraestructura funcional que al mismo tiempo simbolizaba una Sevilla abierta al comercio.

Sin embargo, su protagonismo comenzó a diluirse a finales del siglo XX. La construcción de nuevas infraestructuras lo dejó obsoleto y, tras su desmontaje en 1998, sus piezas quedaron abandonadas en un margen del Guadalquivir. Por ello, la asociación Hispania Nostra, declarada de utilidad pública, lo incluyó en su Lista Roja del Patrimonio, que recoge aquellos monumentos españoles que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.

Su centenario ha servido para rescatarlo del olvido. La Autoridad Portuaria de Sevilla ha inaugurado una plaza con su nombre en la avenida de Moliní y ha instalado un relieve en bronce en el lugar donde se alzaba originalmente. El acto forma parte del programa 'Puente Abierto', que incluye visitas gratuitas y guiadas. Además, hasta el 26 de abril se puede visitar la exposición exterior 'La obra que transformó el Puerto de Sevilla', situada junto al Rectorado.

El presidente de la Autoridad Portuaria de Sevilla, Rafael Carmona, y el concejal Álvaro Pimentel descubren el relieve de bronce dedicado al Puente de Alfonso XIIIAPS

Pero más allá de los homenajes, el debate se centra en su futuro. El Puerto ha anunciado su intención de rehabilitarlo y convertirlo en un gran mirador del Guadalquivir dentro del nuevo Distrito Urbano Portuario. Frente a esta idea, hasta 13 entidades sociales, entre ellas la Asociación para la Conservación del Puente de Alfonso XIII (Planuente), han reclamado que se recupere como pasarela sobre el río, devolviéndole su papel original de conexión entre orillas.

Estos colectivos reivindican la restauración de este «monumento insigne» de Sevilla desde hace tres décadas, «que es lo que se prometió a la ciudad en 1997». «Lamentamos que la Junta de Andalucía todavía no lo haya declarado Bien de Interés Cultural (BIC), pese a que nuestra asociación lleva solicitándolo desde antes incluso de su demolición y su eliminación de su entorno original», señalan en un comunicado emitido por Planuente.

Las entidades firmantes insisten en el rechazo a que el Puente de Hierro sea utilizado como un espacio escénico sobre la lámina de agua. Su propuesta, en cambio, pone el acento en su utilidad pública, defendiendo que su mejor conservación pasa por devolverle vida y uso, más allá de su contemplación como pieza histórica.

El Puente de Hierro se ha convertido, por tanto, en algo más que una estructura histórica. Es un símbolo de los monumentos abandonados a su suerte en Sevilla, una ciudad que busca reconciliarse con su propio legado a través de la rehabilitación de la pasarela, que acaba de cumplir cien años desde que Alfonso XIII la inaugurara en abril de 1926.