Coches de caballos pasean por el Real de la Feria de Abril de Sevilla, en una imagen de 2025Rocío Ruz | Europa Press

Sevilla

Origen e historia de la Feria de Sevilla: de mercado ganadero a evento de masas

Fue idea de un catalán y un vasco y se celebró por primera vez en abril de 1847

Este lunes comienza la Feria de Abril de Sevilla con su tradicional cena del Pescaíto y el encendido del Alumbrao. Se inicia así una semana de cante, baile y rebujito, elementos que han convertido esta fiesta en una de las más conocidas de España, incluso en el extranjero. No obstante, muchos desconocen que sus raíces son mucho más humildes y rurales.

Su historia comienza en 1846, cuando dos concejales del Ayuntamiento de Sevilla, Narciso Bonaplata, de origen catalán, y José María Ybarra, vasco, propusieron la creación de una feria agrícola y ganadera. La reina Isabel II dio el visto bueno a la propuesta. De esta forma, al año siguiente, en abril de 1847, Sevilla celebró su primera Feria.

Por eso se llama Feria de Abril aunque a veces, al depender del calendario litúrgico de la Semana Santa y comenzar dos semanas después del Domingo de Resurrección, se celebre en mayo. No es el caso este año, ya que se desarrolla plenamente en abril. Pero volvamos a 1847.

En un terreno situado en el Prado de San Sebastián, a las afueras de la ciudad por aquel entonces, se reunieron cientos de ganaderos, agricultores y comerciantes para realizar tratos. Pero claro, estamos hablando de Sevilla, donde cualquier reunión acaba con cante, comida y algo de vino.

Así pues, no pasó mucho tiempo antes de que el negocio se mezclara con la fiesta. Los comerciantes empezaron a adornar sus puestos; los vecinos llevaron guitarras, y pronto la gente iba más por el ambiente que por las vacas. Poco a poco, lo que era un mercado se fue transformando en una celebración popular que cada año ganaba más vida y más color.

La Feria de Abril de Sevilla fue en sus orígenes un mercado ganadero que se celebraba en el Prado de San SebastiánAyuntamiento de Sevilla

Con el paso de los años, las casetas, que inicialmente eran simples cobertizos utilizados por comerciantes y ganaderos, evolucionaron hasta convertirse en espacios decorados con farolillos, lonas de rayas y mobiliario tradicional. Las familias sevillanas y asociaciones comenzaron a instalar casetas privadas, transformando el espacio en un lugar de encuentro social más que en un mercado de ganado.

En 1973, debido al crecimiento de la ciudad, la Feria se trasladó al barrio de Los Remedios, su ubicación actual. Este cambio no solo amplió el espacio disponible, sino que también consolidó la Feria como un evento masivo. Hoy en día, el Real de la Feria se transforma en una auténtica ciudad efímera con más de mil casetas, calles perfectamente señalizadas y una iluminación que reúne a millones de visitantes cada año.

Aunque ha evolucionado mucho desde su origen ganadero, la Feria de Abril no ha perdido del todo ese componente rural. Aún se celebra un concurso de enganches y paseos a caballo que rememoran los inicios de la Feria. El desfile de carruajes y jinetes por el Real mantiene viva la esencia de aquella primera edición del siglo XIX.

La música y los trajes de flamenca también juegan un papel fundamental. Las sevillanas resuenan en cada rincón del recinto, y platos como el pescaíto frito o el jamón ibérico, acompañados de rebujito, marcan la pauta gastronómica. Con todo ello, la Feria es hoy una de las expresiones culturales más importantes de Andalucía y un motor turístico clave para Sevilla.

Espectáculo antes del Alumbrao

Este lunes, el mítico grupo Raya Real, que cumple cuatro décadas sobre los escenarios, protagonizará el espectáculo previo al Alumbrado de la Feria de Abril. La actuación comenzará a partir de las 22:00 horas junto a la portada.

Posteriormente, a medianoche, se procederá al encendido de las más de 28.000 bombillas led instaladas sobre 30.537 metros de tubo, más de 6.000 piezas de carpintería y 3.777 metros cuadrados de panelado de un efímero monumento que mide 40 metros ancho, 40 de alto y 5,70 de profundidad.

La portada, obra del arquitecto italiano Davide Gambini, representa el Pabellón de Portugal de la Exposición Iberoamericana de 1929, diseñado por los hermanos Carlos y Guilherme Rebelo de Andrade, quienes se inspiraron en el Barroco portugués del siglo XVIII, concretamente en los elementos de la suntuosa arquitectura del reinado de João V (1706-1750), y que además fue construido en su día con materiales portugueses y decorado por artistas lusos.

La obra de Gambini también incluye los azulejos del Cenador de Carlos V, construido en los jardines del Real Alcázar de Sevilla, donde se celebró el enlace con Isabel de Portugal, del que este año se conmemora su 500.º aniversario.