Los concejales del grupo municipal de Vox en Sevilla, con un cartel que rechaza la construcción de la mezquitaVox

Un minarete de 30 metros coronará la gran mezquita de Sevilla: «Tendremos en el Polígono Sur otro Molenbeek»

Vox reclama al alcalde de la ciudad, José Luis Sanz, que someta esta decisión a una consulta pública, y anuncia para septiembre un recurso de alzada

Tiene forma de mezquita, albergará una mezquita y se le dará el uso habitual que tienen las mezquitas. Sin embargo, la polémica que viene coleando en los últimos días en la ciudad de Sevilla se ha revestido para lograr la luz verde bajo la apariencia de un centro cultural y social que se ubicará en el Polígono Sur, uno de los barrios más desfavorecidos de España.

Eso es al menos lo que ha vuelto a denunciar Vox, que cree que, más allá de su frontal oposición a esta construcción por razones «ideológicas y políticas», logrará tumbar el proyecto «por la vía jurídica», al entender que el Ayuntamiento hispalense «está mal asesorado».

Pese a ello, el grupo municipal de la derecha reclamará al alcalde, José Luis Sanz (PP), que someta esta decisión a una consulta pública donde los vecinos y residentes, una vez conocidos todos los detalles del proyecto, puedan expresar su opinión. Además, fuentes de la formación avisan que en septiembre interpondrán un recurso de alzada, que será presentado el 28 de agosto, donde se solicita como medida cautelar la paralización de cualquier trámite o actuación urbanística en el citado solar.

Fondos de Malasia o Catar

La licencia de obra para levantar un centro cultural islámico que incluirá una mezquita en este barrio con suelo y fondos privados fue aprobada recientemente por Urbanismo. Así, Vox se ha preguntado quién financia ese proyecto. «Se ha publicado que los recursos vienen de Malasia o de Catar. No es una cuestión menor. En función de quién la pague, el imán será de una corriente u otra», sospechan desde las filas verdes. «Si viene un salafista –rama ultraortodoxa del islam– tendremos otro Molenbeek en el Polígono Sur», lamentan.

Además, el partido de la derecha cuestiona que el expediente haya recibido luz verde con tanta celeridad y ocultando, por parte del promotor, el uso verdadero que tendrá esta construcción, contraviniendo el artículo 6.6.12 del PGOU.

Según alertan, la mezquita tendrá un minarete de unos 30 metros de altura –esto es similar a un edificio de diez plantas– con un edificio orientado a la Meca y haciendo distinciones en las áreas destinadas a las mujeres y a los hombres. Es decir, una construcción que a todas luces «responde a los valores de la religión islámica» y que, por tanto, según Vox, debería levantarse en un suelo destinado al culto, como sucede con el resto de mezquitas o iglesias en la ciudad, pero no con la del Polígono Sur.

No es prevaricación

Por su parte, el área de Urbanismo del Ayuntamiento hispalense, a través de su concejal, Juan de la Rosa, ha explicado que la Fundación Mezquita de Sevilla, que impulsa este centro islámico, es un promotor privado, que actúa sobre suelo privado y que «cumple la normativa urbanística vigente». Por ello, «bajo ningún concepto» se va a poner encima de la mesa «intereses ideológicos o partidistas, ante una licencia perfectamente reglada». Si no la autorizaban, estarían incumpliendo la legalidad. Así de contundente se expresó el primer edil sevillano: «Llevo 18 años gestionando dinero público, y no he prevaricado nunca ni lo voy a hacer. Sevilla es judía, cristiana y musulmana desde hace siglos», terció el dirigente popular.

La plataforma Nosotros También Somos Sevilla se ha pronunciado sobre el proyecto de mezquita en una parcela del Polígono Sur después de que la Gerencia de Urbanismo haya otorgado este martes la licencia de obras. Para la entidad vecinal, «no es el problema» del barrio. «Hace años que convivimos personas de diferentes razas, ideologías y creencias religiosas: jamás ha habido ningún problema causado por este pluralismo ideológico y religioso».

En un comunicado, la asociación asegura que los «graves problemas de seguridad» que tienen «no han estado, ni están, provocados por diferencias religiosas». En su opinión, obedecen a «la persistencia de la pobreza y la exclusión, que genera conductas marginales impunes», de modo que el «principal núcleo de inseguridad» está constituido por la existencia de «grupos que controlan el cultivo y tráfico de drogas y necesitan un barrio hecho a la medida de su negocio».

​No lo ve así Vox, que recuerda que en su día los vecinos de Sevilla «protestaron» contra la construcción de esa gran mezquita, un anhelo de la comunidad musulmana desde 2004, año en el que el entonces alcalde socialista Sánchez Monteseirín cedió una parcela municipal para su construcción.