El suburbio de Tondo, en Manila, capital de Filipinas.Google Maps

Así es el proyecto educativo de una sevillana para ayudar a los jóvenes del barrio más pobre de Filipinas

Masaya, impulsado por la sevillana Lucía Ogalla, busca romper con el ciclo de la pobreza en Tondo mediante la educación

A pesar de tres siglos de presencia española, desde un primer contacto en 1521, con la llegada de Fernando de Magallanes, hasta la cesión definitiva en 1898, en España somos muchos los que desconocemos la dura realidad de la Filipinas de hoy.

El país asiático acumula muchas zonas pobres, conocidas habitualmente como slums o asentamientos, caracterizadas por la sobrepoblación, la basura y la falta de servicios básicos. El hacinamiento extremo en una de sus características, así como la carencia de agua corriente o electricidad.

Tras un verano de voluntariado en Tondo, en el distrito de Manila, la capital de Filipinas, unos chicos fueron testigos «de escenas desgarradoras en las calles de este barrio». Un día de calor sofocante, la sevillana Lucía Ogalla, que estaba allí mediante el proyecto Hakuna, el movimiento juvenil católico creado en 2013, y que entonces contaba con 19 años, escribiría en su cuaderno: «¿Y cuándo vuelva a España, qué?». Hoy, la impulsora de esta iniciativa, junto a varios de sus compañeros a los que contagió en esta aventura, puede decir que han conseguido ayudar y becar a varios niños filipinos.

Esta frase de inicio a toda iniciativa vital traspasó el cuaderno y pasó a la acción. Impulsados por ella, nació Proyecto Masaya, donde un grupo de jóvenes españoles decidieron no quedarse de brazos cruzados e intentar transformar la vida de la población filipina a la que ayudan a través de la educación. Según dicen los fundadores, «seguimos creciendo con el objetivo de cerrar 2026 con cinco proyectos sólidos que transformen vidas».

La herramienta para romper la pobreza

Convencidos de que la educación es la herramienta para romper con el ciclo de la pobreza, no solo en Filipinas, sino en todo el mundo, han impulsado un programa de becas que «ofrecemos a niños en situación de vulnerabilidad». De esta manera, explican, «damos esperanza a los estudiantes de Tondo para que puedan soñar con un futuro digno fuera de las drogas, la violencia y la prostitución».

Las becas escolares, según informan en su propia web, cubren la matrícula escolar, el colegio, el material escolar, las dietas de los niños y el transporte, los cuales se cubre mediante una dotación de 20 euros mensuales.

Pero no es su único proyecto en la zona. También destacan los reasentamientos de los niños de la calle, conscientes de que en muchas zonas de Filipinas, la realidad para cientos de niños es un entorno de riesgo y abandono. Muchos de ellos crecen rodeados de montañas de basura.

Masaya también ha impulsado un comedor social en Tondo: «las grandes transformaciones comienzan con un plato de comida caliente». La inversión estimada es de 30.000 euros, y buscarán beneficiar a 40 familias repartiendo 40.000 platos al año.

En Masaya son conscientes de la importancia de las donaciones, para poder seguir avanzando y consolidando sus proyectos, pero resaltan que si algún interesado no puede o quiere donar, también hace mucho por el proyecto difundiéndolo y hablando de él con amigos, familiares o en redes sociales.