Este espacio combina cocina andaluza, carnes de El Capricho y más de 200 vinos en un edificio histórico con tres espacios gastronómicos
Dónde disfrutar «del tapeo de siempre» en una casa señorial frente a la Maestranza de Sevilla
Convertido en un restaurante de referencia, Malandro amplía su carta para atraer al cliente que busca el tapeo tradicional, tan propio de la capital hispalense
Malandro es un nombre que rinde homenaje a una figura de la Sevilla del Siglo de Oro, un personaje pícaro y bohemio que, en aquella época de esplendor y conexión con las Indias, encarnaba el espíritu libre, mestizo y «el arte de vivir» propio de los bajos fondos y el bullicio del puerto sevillano.
Ahora, ese personaje de la Sevilla «de toda la vida» se ha reencarnado en un restaurante, ubicado en una casa señorial frente a la Maestranza, que también pretende ser un lugar de tapeo tradicional y no solo un privilegiado lugar de encuentro para comidas más formales.
Por ello, tras haberse convertido en un sitio de referencia en la capital hispalense, su zona de bar se ha reforzado con una carta pensada para compartir entre clásicos andaluces, abacería, guisos típicos sevillanos, tapas renovadas y nuevas propuestas con una mirada actual y una bodega de más de 200 referencias entre un interiorismo cuidado.
La ensaladilla de gambas emulsionada es uno de sus atractivos para los días en los que el calor aún no se ha ido
Propuesta de tapeo en la zona bar
De esta manera, este espacio se presenta como el lugar al que apetece ir cuando se busca el tapeo de siempre, pero en un interior «más cuidado, cómodo y con más recorrido», restaurado y decorado por el interiorista Pablo Roig y el artista sevillano Jaime Abaurre. A su propuesta gastronómica hay que sumar los tardeos, acompañados de música, y la noche de los jueves donde los comensales pueden disfrutar de música de piano, jazz, soul y bossa nova.
La carta del bar de Malandro mantiene una parte importante de abacería y alacena, con ibéricos 100 % bellota DOP Jabugo, quesos, laterío, salazones de Barbate y productos muy reconocibles del tapeo como gildas, anchoas, mejillones, navajas, sardinillas, mojama, huevas o ijada de atún.
En la propuesta aparecen nuevos platos como los huevos fritos con patatas y atún con tomate, pochas con langostinos y almejas, que amplían la parte de guisos junto a las espinacas con garbanzos; lomitos de corvina con salsa de manzanilla; rabo de toro desmigado en timbal con polenta frita y zanahoria a la parrilla; o solomillo al whisky, preparado con cerdo ibérico de bellota de Tartessos, marcado primero a la brasa y terminado con una versión propia de la salsa tradicional. También tienen peso los bocados de barra, con montaditos, bikinis, brioches y entrepanes que pasan por la parrilla de carbón, uno de los hilos conductores. Entre ellos destacan el bikini de jamón asado, queso Comté y trufa, el mollete de pringá andaluza, el mollete de chicharrón con queso payoyo o el mollete de gambas con alioli de ajo negro y ralladura de lima.
La oferta se completa con una bodega que supera las 200 referencias, a la que se suma una selección de cócteles para acompañar cualquier momento del día.