La diputada socialista Irantzu Fernández durante un pleno.

Baleares

El PSOE se tropieza con el feminismo para atacar a la directora de Igualdad: «Se piensa que por ser mujer y madre está capacitada»

Varios diputados critican el comentario de Irantzu Fernández utilizando un estereotipo de género para cuestionar la idoneidad de Margalida Darder

El PSOE balear volvió a tropezar con su discurso feminista este miércoles en el Parlamento. La diputada socialista Irantzu Fernández puso en duda la idoneidad de la directora general de Igualdad y Conciliación, Margalida Darder, con un comentario que fue recibido por muchos como un estereotipo de género: «Se piensa que por ser mujer y madre ya está capacitada para ser directora general de Igualdad y Conciliación».

Fernández añadió que Darder, cargo electo del PP, podría ser «una muy buena directora general de Salud Pública», pero no de Igualdad, insinuando que su nombramiento dependía más de su condición personal que de su trayectoria profesional. La frase provocó gestos de desaprobación y críticas de distintos grupos parlamentarios, que señalaron que comentarios así refuerzan clichés que los partidos progresistas aseguran combatir.

El diputado de Formentera, Llorenç Córdoba, habló de «vergüenza ajena», mientras que la diputada no adscrita Idoia Ribas calificó la intervención de «crítica gratuita e infundada». Desde el PP, Rafael Nadal reprochó el «tono hostil» de Fernández y acusó al PSIB de actuar con «superioridad moral» en cuestiones de igualdad.

El episodio cobró especial relevancia por provenir de un partido que ha erigido el feminismo como uno de los pilares de su discurso político. Varios diputados señalaron la contradicción de que una diputada socialista recurra a un argumento basado en el rol familiar o biológico de una mujer para cuestionar su capacidad profesional, un desliz que evidencia que el machismo persiste incluso en formaciones que se consideran feministas.

La aludida, por su parte, centró su comparecencia en defender la gestión de su departamento y subrayó que la ley de conciliación se está desplegando «con orden, planificación y rigor». Darder aseguró que, a diferencia de ejecutivos anteriores, el actual Gobierno ha aportado «una dotación presupuestaria real» a las políticas de igualdad y conciliación, con el objetivo de convertirlas en políticas estructurales y sostenibles.

La directora general defendió su visión de la igualdad «no como una política correctiva, sino como una forma de reconocer e impulsar el talento», y reivindicó la conciliación como un ejercicio de equilibrio «basado en el diálogo y la comprensión de las necesidades de los demás».

La polémica, sin embargo, terminó eclipsando el contenido de su intervención.