Imagen de la tienda Hipermueble en PalmaGoogle Maps

Palma

Otra «discriminación lingüística» que se desinfla: la independentista que montó un espectáculo por no hablarle en catalán

El comercio acusa a la supuesta víctima, que resultó ser militante de Alhora, de «ponerse como una loca» al decirle que no la entendía si hablaba rápido

Una chica fue a recoger un edredón een una tienda de muebles de Palma y acabó a gritos porque no le atendieron en catalán. La mujer denunció públicamente que sufrió una discriminación lingüística, pero el establecimiento asegura que miente. «Nuestro gerente no entiende catalán y le pidió que hablara en castellano, después se puso como una loca», responde una trabajadora de la tienda en declaraciones a El Debate.

A través de su cuenta de 'X', la denunciante explicó que ha había sufrido un maltrato como cliente. Sin embargo, la trabajadora del comercio afirma que «ni siquiera era un clienta, sólo iba a buscar un edredón que había encargado y armó un lío tremendo». Varios trabajadores del lugar estaban «flipando» ante la situación, que también incomodó al resto de clientes que estaban comprando tranquilamente. Creen que montó el lío a propósito. «Nadie la apoyó».

Finalmente, la mujer fue «invitada a salir» de la tienda, ya que era una «maleducada»: «lo sobredimensionó todo». La trabajadora insiste en que la chica venía solo a buscar un edredón, lo cual era un trámite sencillo, y que «todo lo que pasó fue una tontería totalmente innecesaria por su parte».

Después de iniciar la conversación con el gerente, éste le pidió que le hablará en castellano, ya que no le estaba entendiendo porque «hablaba muy deprisa». El gerente admite que entiende el «mallorquín», lleva 11 años viviendo en Mallorca y ha pasado mucho tiempo en Manacor, sin embargo, cuando le hablan rápido no lo entiende. Tras avisar a la clienta de que no permitían gritos en la tienda, la invitó a salir. El hombre, que ha estudiado en Granada y tiene padres andaluces, lamentó que «por unos radicales tachen a todos los mallorquines de lo mismo».

La denunciante resultó ser la investigadora y crítica literaria Júlia Ojeda. Además, es miembro del comité político de Alhora, un partido político independentista catalán. «Me han echado de un negocio por negarme a hablar en castellano, siendo yo la clienta», denunció en sus redes sociales esta semana señalando. Aseguró que el gerente de la tienda le sacó todo el «repertorio», al decirle que «estamos en España, no eres catalana, eres española, qué pone tu DNI y no sé qué de Rufián». Además, cuenta que uno de los clientes le acabó ofreciendo un vaso de agua para tranquilizarla, y encima lo hizo en «castellano». Por todo lo ocurrido, presentará una denuncia a la policía.

Nada más conocer la situación, la Plataforma per la Llengua, multisubvencionada por la Generalitat de Catalunya, ha ofrecido asesoramiento a la activista. Ojeda se victimiza así en redes: «No hace falta decir que el hecho de ser mujer y catalana ha sido la guinda del pastel». Y finaliza sus declaraciones elevando un discurso separatista, orientado a seguir sembrando el enfrentamiento entre los ciudadanos españoles: «Somos más fuertes que ellos, no cedáis, los derechos del país y la tierra son nuestros».