Pere Salvà, experto en Geografía HumanaA.Costa/Servei de Comunicació de la UIB

Pere Salvà: «Tener hijos es caro y cada vez es más difícil permitírselo, un hecho alarmante»

El experto en Geografía Humana, que predijo el 'invierno demográfico' en 2010, analiza la caída de la natalidad en Baleares, a la cabeza del país, y pone el foco en el problema de la vivienda y los salarios bajos

Pere Salvà ha dedicado más de 40 años a estudiar la Geografía Humana y las dinámicas poblacionales de Baleares. Este catedrático de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) ya jubilado sigue observando con atención la evolución de la población en las islas. Él predijo hace más de una década la caída de la natalidad que hoy es una realidad: «Lo vi venir en 2010, cuando se produjo el último pico alto de nacimientos».

Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman que Baleares lidera la lista de comunidades con la natalidad más baja de España. Este año se estima que se registrarán 8.000 nacimientos, casi la mitad que en 2010. «Estamos en mínimos», advierte Salvà.

Durante las últimas décadas, las islas han vivido dos picos significativos de natalidad. El primero, en 1974, impulsado por la inmigración peninsular; el segundo, en 2010, gracias a la combinación de dos factores: «la abundancia de mujeres nacidas entre los años 70 y 80 y el repunte de la inmigración extranjera», explica el experto. Desde entonces, la situación se ha invertido, y los indicadores demográficos muestran una tendencia preocupante.

El factor económico se ha convertido en un elemento crítico para decidir tener hijos. «Tener hijos puede ser lo más bonito del mundo, pero es caro y cada vez más difícil permitírselo, un hecho alarmante», afirma Salvà.

Más del 86% de las viviendas en Baleares superan los 1.500 euros de alquiler al mes, y no existen opciones por menos de 700 euros. «Estos precios están detrás de la preocupante bajada de la natalidad», subraya. La combinación de alquileres altos y salarios bajos dificulta que los jóvenes y las familias puedan acceder a una vivienda adecuada.

Los precios del alquiler de la vivienda están detrás de la preocupante bajada de la natalidad en Baleares

Hace unas décadas, incluso con sueldos modestos, un inmigrante podía acceder a una vivienda. Hoy, explica Salvà, «con los precios disparados y los salarios bajos, eso es prácticamente imposible».

El aumento del coste de vida se suma a la ecuación: productos de primera necesidad más caros cada año, junto con los alquileres desorbitados, obligan a muchas parejas de clase media o baja a posponer o incluso descartar la idea de tener hijos. «Con esta subida implacable del coste de vida… es imposible», lamenta.

Los jóvenes son los más afectados. Independizarse resulta complicado sin ingresos elevados. La única alternativa para algunos es heredar una vivienda o recibir la casa de los padres, aunque cada vez más jubilados optan por regresar a la Península, dejando a sus hijos sin esta posibilidad.

El efecto se traduce en migración: «El experto en Geografía Humana analiza la caída de la natalidad en Baleares, y pone el foco en el problema de la vivienda y los salarios bajos», advierte Salvà, alertando sobre un posible futuro de fuga de talento que podría agravar aún más la caída de la natalidad.

Salen del país, encuentran mejores sueldos, se acomodan y forman una familia fuera de España

La maternidad joven también se ve afectada. La falta de recursos económicos retrasa el deseo de ser madre y, en muchos casos, provoca que se prescinda de él. Además, Salvà denuncia la ausencia de protección laboral y de consenso entre empresas e instituciones sobre los derechos de las embarazadas: «Tienen que llegar a un acuerdo para mejorar los derechos de las embarazadas».

Entre las propuestas de Salvà, destaca un plan de construcción de viviendas orientadas a familias, no necesariamente sociales, sino asequibles o semiprivadas. Actualmente, la mitad de las viviendas construidas cada año en Baleares se destinan al turismo, con precios altos y uso temporal, inaccesibles para los residentes.

«Lo que hay que hacer es crear distintos paquetes de casas: uno asequible para jóvenes y personas con bajos ingresos, y otro más caro para extranjeros con mayor poder adquisitivo», explica. El experto también señala que «durante los últimos años no se han cumplido los objetivos iniciales de algunos proyectos que buscaban crear hogares asequibles», especialmente en Palma y alrededores.

Hasta agosto, Baleares registró 6.068 defunciones y 5.667 nacimientos, una caída del 4,66 % respecto al año anterior. Esta tendencia coloca a las islas como la comunidad autónoma con menor natalidad de España, muy por delante de Cantabria (3,47 %) y Extremadura (3,18 %).

No tenemos una población vieja como muchos creen, sino madura y si no tienen hijos es porque no pueden»

El invierno demográfico se combina con el aumento constante de la población debido a la inmigración y el turismo. Muchos visitantes prolongan su estancia, aumentando la presión sobre los recursos limitados de las islas.

Si se cumplen las previsiones del INE, para 2037 Baleares tendrá 1,5 millones de habitantes, 250.000 más que hoy. Salvà estima que serían necesarias 100.000 viviendas adicionales, algo que considera «imposible» sin planificación estratégica. La presión sobre la vivienda, los bajos salarios, el retraso de la maternidad y la migración juvenil configuran un escenario que amenaza la sostenibilidad demográfica de las islas.

«Si no actuamos con urgencia, corremos el riesgo de que Baleares se convierta en un territorio donde vivir sea cada vez más caro, y tener hijos, un lujo», concluye Salvà. Para el experto, la clave está en equilibrar el desarrollo turístico con la accesibilidad para los residentes, garantizando que los jóvenes y las familias puedan formar hogar sin abandonar su tierra.