El detenido, conducido por agentes.
Mallorca
«Beberé tu sangre»: 'cae' el casero de 11 infraviviendas que dejó sin luz y agua a un inquilino para silenciarle
El propietario, ya sancionado, montó en cólera después de que varios moradores denunciaran a la Policía la relación contractual fraudulenta
La Policía Nacional ha arrestado en Manacor (Mallorca) a un hombre de origen marroquí acusado de amenazar de muerte a su inquilino y de dejarle sin luz ni agua durante tres días en la infravivienda que le tenía alquilada. El detenido se enfrenta a delitos de coacciones y amenazas.
Los hechos se remontan al pasado viernes cuando el afectado denunció que su casero le había llamado por teléfono para advertirle que le mataría y que «bebería su sangre». Según su testimonio, el propietario había cortado los suministros básicos en su vivienda, además de las otras dependencias habitadas del mismo inmueble, para así forzar el silencio de los arrendatarios.
El hombre buscaba impedir que saliera a la luz la relación contractual que mantenía con los ocupantes y, sobre todo, que se descubriera que explotaba varias infraviviendas de manera ilegal. La semana anterior, algunos residentes ya habían alertado a la Policía de las irregularidades, lo que habría desencadenado la reacción violenta del propietario.
Agentes del Grupo de Extranjería de la Policía Nacional de Manacor se hicieron cargo de la investigación. Tras tomar declaración a la víctima y recabar pruebas, localizaron al presunto autor. Durante las diligencias, comprobaron además que el detenido vendía bombonas de butano sin autorización ni medidas de seguridad.
El individuo fue arrestado y puesto a disposición judicial. Semanas antes, el Gobierno balear ya le había sancionado por alquilar once infraviviendas de forma ilegal a personas vulnerables o sin papeles.
Las infraviviendas se encuentran en un solar cercano al hipódromo de Manacor. Durante una inspección conjunta del servicio de Vivienda y la Policía Nacional se comprobó que las chabolas, con baños y cocinas comunitarias, carecían de condiciones mínimas de salubridad y seguridad.
La Ley de Vivienda de Baleares considera la creación de infraviviendas una infracción muy grave, con multas de entre 30.001 y 90.000 euros por unidad, por lo que el propietario podría enfrentarse a sanciones de hasta 990.000 euros.
El recinto, situado en un camino rural poco transitado, ya cuenta con una orden de demolición emitida por el Consell de Mallorca, y la propiedad ha presentado un proyecto para ejecutar el derribo.