El presidente del Parlamento balear y presidente de Vox en Baleares, Gabriel Le Senne
Vox logra que el Parlament balear deje de traducir sus preguntas al catalán en las pantallas y el orden del día
Solicita, además, que las intervenciones de los diputados que hablen en mallorquín se transcriban fielmente, respetando el uso del artículo salado
La Mesa del Parlament balear ha aceptado parcialmente una petición de Vox para modificar el uso lingüístico en los plenos. A propuesta del presidente de la Cámara, Gabriel Le Senne (Vox), se ha aprobado que las preguntas formuladas por su grupo no se traduzcan al catalán estándar ni en el orden del día ni en las pantallas del hemiciclo. La decisión salió adelante con los votos a favor de PP y Vox frente a la negativa del PSOE.
El segundo punto de la petición, más controvertido, ha quedado en suspenso a la espera de un informe de la Universitat de les Illes Balears (UIB). Vox reclama que las intervenciones de los diputados que emplean el mallorquín o cualquiera de las «modalidades propias del balear» no se traduzcan al catalán estándar en el Diario de Sesiones, sino que se transcriban literalmente, respetando rasgos como el uso del artículo salado.
Le Senne considera innecesario consultar a la UIB y sostiene que la nueva Gramática del Institut d’Estudis Catalans (IEC), vigente desde 2016, reconoce un «estándar ampliado» que integra las modalidades dialectales —entre ellas las baleares— como plenamente normativas. Según expuso el presidente, esta gramática ya no distingue entre formas «correctas» o «incorrectas», sino entre usos «adecuados» o «inadecuados» según el contexto.
El Parlament fundamenta la consulta a la UIB en el artículo 35 del Estatuto de Autonomía, que define a la universidad como órgano consultivo en materia lingüística y obliga a proteger las modalidades insulares.
En su planteamiento, la Cámara pregunta si, conforme a la nueva normativa del IEC, las formas baleares pueden considerarse correctas y si, por tanto, las intervenciones deben reflejarse en el Diario de Sesiones tal como se pronuncian.
La Mesa recuerda que la nueva Gramática del Institut d’Estudis Catalans reconoce que «la unidad de la lengua catalana se manifiesta en una diversidad de hablas, todas igualmente válidas y normativas», y que «los dos paradigmas, el del artículo general y el del llamado baleárico o salado, conviven en las Islas Baleares». Por ello, sostiene que «si las principales normas de la lengua reconocen y protegen nuestras modalidades lingüísticas, es una obligación legal y lingüística del Parlament darle cumplimiento».
El artículo salado, a debate
Hasta ahora, el Parlament ha seguido el juicio que en su día emitió la universidad pública balear hace ya cuarenta años. En 1984 se pidió un informe a la UIB sobre cómo transcribir las intervenciones orales, y entonces se estableció que los errores o variantes dialectales debían «normalizarse» en la versión escrita. Vox, apoyándose ahora en los cambios normativos y en la flexibilidad del actual estándar, reclama que se supere ese criterio.
El asunto divide también fuera del hemiciclo. La presidenta del Govern balear, Marga Prohens, suele expresarse en mallorquín usando el artículo salado, algo que algunos filólogos han criticado pero que ahora se reabre como parte de un debate institucional sobre el respeto a la oralidad en el uso de las modalidades lingüísticas propias de Baleares.
Fuentes de Vox sostienen que «el Parlament lleva 40 años cambiando lo que dicen los diputados que hablan mallorquín», una práctica que, según defienden, «distorsiona la autenticidad del habla balear y la voluntad de los representantes».