Taltavull durante la comida con personas en situación de vulnerabilidad

El obispo de Mallorca comparte mesa y escucha con los pobres en el Palacio Episcopal

Taltavull celebró un encuentro de convivencia con una treintena de personas en situación de exclusión: «La caridad no se limita a una simple limosna»

El obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, compartió ayer una jornada de cercanía y convivencia con una treintena de personas en situación de pobreza, exclusión o riesgo de exclusión social. Los asistentes procedían de distintos servicios y entidades del Área de Pastoral Caritativa y Social de la Diócesis, así como de otras instituciones vinculadas.

El encuentro comenzó con una visita al Museo de Arte Sacro de Mallorca, ubicado en una de las alas del Palacio Episcopal, y continuó con una comida en la Casa del Obispo. Todos se sentaron a la misma mesa, un gesto que Mons. Taltavull destacó como símbolo de «una Iglesia que quiere poner a las personas en el centro y que vive la caridad desde la cercanía y la relación».

Tras la comida, se celebró una tertulia abierta en la que los participantes compartieron sus experiencias de vida, sus dificultades y sus esperanzas. El obispo escuchó atentamente y recordó que «los pobres nos hacen tocar con las manos la verdad del Evangelio» y que su presencia «nos revela el rostro de Cristo en su fragilidad».

Subrayó que esta jornada «no era una cita puntual», sino una invitación a que la Iglesia mantenga una actitud permanente de cercanía, compartiendo no solo ayudas, sino también la vida misma: la mesa, el tiempo, las relaciones y la esperanza. «Nuestra caridad —añadió— no puede quedarse en la simple limosna, sino que debe transformarse en una relación que dignifique y acompañe».

El gesto de la Diócesis se enmarca en la invitación que este año hace el papa León XIV en su mensaje para la Jornada Mundial de los Pobres. El Pontífice recuerda que la pobreza tiene causas estructurales que deben afrontarse y que todos estamos llamados a crear signos concretos de esperanza. «Los pobres no son una categoría de personas a quienes ayudar desde fuera, sino hermanos y hermanas con quienes compartir la vida, el pan y la esperanza», subraya, añadiendo que «no puede existir una fe cristiana auténtica sin gestos concretos de amor».

La Jornada Mundial de los Pobres, instituida por el papa Francisco en 2016, invita cada año a toda la comunidad cristiana a poner en el centro a las personas más vulnerables y a renovar el compromiso con la justicia social y la fraternidad evangélica. Con este encuentro, el Obispado de Mallorca hace visible el lema de este año, No apartes tu rostro del pobre, e invita a parroquias, comunidades religiosas y movimientos a caminar junto a quienes más sufren, promoviendo así una sociedad más justa y humana.