Campo con ingeniería

Segunda llamada

​«Se busca finca»: Baleares ofrece seis millones para montar su propio ‘laboratorio’ agrario

El Govern de Prohens relanza la búsqueda tras un primer intento fallido para hacerse con un terreno donde desarrollar investigación agraria y modernizar el campo mallorquín

Mallorca busca su propio campo de pruebas agrícola. Para ello, el Gobierno de Marga Prohens busca una finca rústica que sirva como laboratorio al aire libre para la experimentación agraria y ganadera. Tras el fracaso de la primera convocatoria, que quedó desierta, esta segunda llamada ofrece hasta seis millones de euros para comprar un terreno donde poder ensayar cultivos, criar ganado y trasladar innovación directamente al sector agroalimentario balear. El reloj corre y las ofertas se podrán presentar hasta el 16 de diciembre.

La licitación, publicada en el Boletín Oficial de las Islas Baleares (BOIB) el pasado 13 de noviembre, ofrece un presupuesto máximo de seis millones de euros, procedentes del fondo del factor de insularidad.

La operación busca una finca rústica en Mallorca con un mínimo de 48 hectáreas, de las cuales 20 deberán ser de regadío, suficiente para combinar cultivos experimentales y pastos destinados a la investigación ganadera. Es decir, un terreno versátil, capaz de soportar desde ensayos de variedades resistentes a la sequía hasta modelos de manejo ganadero adaptados al cambio climático.

Detrás del concurso está el Institut de Recerca i Formació Agroalimentària i Pesquera (IRFAP), dependiente de la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Natural. El organismo admite que, hoy por hoy, carece de espacios propios con las dimensiones y características necesarias para impulsar ensayos de calado y transferir conocimiento al sector agroalimentario.

Cartel del anuncio del Gobierno balear

La intención del Govern es colocarse en la misma línea que otros centros autonómicos de España, dotados de infraestructuras que les permitan innovar. Con esta finca, Baleares contaría con un espacio permanente donde experimentar, formar técnicos y generar las soluciones que el campo insular reclama desde hace años.

El precio máximo para pagar no podrá superar los 47.238,73 euros por hectárea agrícola. Un cálculo que, en teoría, mantiene la operación en terrenos razonables del mercado rústico, aunque en Mallorca el suelo vive una presión singular.

El plazo para presentar ofertas termina el 16 de diciembre de 2025, y toda la documentación está disponible en la web del IRFAP. A partir de ahí, quedará por ver si esta segunda llamada consigue lo que la primera no logró: que alguien, en algún punto de la isla, tenga la finca adecuada para que Baleares deje de investigar a salto de mata y empiece a hacerlo en casa propia.