Instantánea del cementerio de Son Tril·lo, en Palma.Europa Press

Baleares roza más muertes que nacimientos: «Menos mal que llegan inmigrantes de más de 30 años»

El crecimiento poblacional del archipiélago depende casi en exclusiva de la llegada de nuevos residentes, advierte el geógrafo Pere Salvà

Baleares cerrará 2025 con un saldo vegetativo prácticamente nulo, un indicador que mide la diferencia entre nacimientos y fallecimientos, según los últimos datos del INE. Mallorca y Menorca ya viven su «invierno demográfico», con más muertes que nuevos nacimientos, lo que refleja el envejecimiento de su población. Mientras tanto, Ibiza y Formentera logran mantener un crecimiento vegetativo positivo, aunque limitado, gracias principalmente a la llegada de inmigrantes jóvenes. El experto en geografía humana Pere Salvà advierte de que el crecimiento poblacional del archipiélago depende hoy casi en exclusiva de la llegada de nuevos residentes, y no de los nacimientos locales.

«La población de las islas no es de las más viejas de España, pero sí madura, y esto implica que aumenten las defunciones», afirma el experto. Un hecho que está elevando considerablemente el número de defunciones.

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística confirman que 41 municipios de Baleares registran ya un crecimiento vegetativo negativo, es decir, cuentan con más fallecimientos que nacimientos. Mallorca perdió 156 residentes por la diferencia entre muertes y nacimientos, mientras que Menorca registró un descenso de 128 personas por el mismo motivo.

Por su parte, las Pitiusas mantienen aún un saldo positivo. Ibiza sumó 326 nuevos habitantes nacidos en las islas, y Formentera añadió otros 24, lo que evita que el conjunto del archipiélago cierre el año en cifras demográficas más bajas.

Los municipios del norte y del Levante de Mallorca aún presentan más nacimientos que muertes, pero en el interior se encuentran los peores datos. Palma y Calvià destacan por su saldo especialmente negativo en términos absolutos, «debido a su tamaño poblacional», detalla el experto. Solo quedan unos pocos municipios en positivo, con la excepción notable de Ibiza, que «se salva porque ha tenido mucha inmigración joven».

Ibiza se salva porque ha tenido mucha migración joven

Con la natalidad tan baja, Salvà es contundente respecto a la sostenibilidad del sistema: «Si queremos mantener un estado del bienestar, con una natalidad tan baja, no podemos garantizar mano de obra suficiente ni el mantenimiento de las pensiones». La única vía, dice, es reforzar la llegada de población en edad activa.

De esta manera, la solución pasa por la inmigración legal «contribuya y tenga derechos, porque así se sostienen las pensiones y la seguridad social». Además, advierte de que el reto no es solo balear, sino global: «Para lograr un cambio de verdad y no depender de la inmigración, tiene que cambiar la geopolítica en general».

Salvados por la inmigración joven

España ha registrado en los últimos años un saldo migratorio de entre seis y siete millones de personas, mientras que Baleares suma entre 200.000 y 300.000. «El crecimiento es por inmigración. Menos mal que la inmigración que llega son adultos de más de 30 años que mantienen esta media joven; si no, estaríamos mucho peor», recalca.

El INE confirma que el archipiélago habría mantenido prácticamente congelada su población sin la llegada de nuevos residentes del extranjero o de otras comunidades. Solo con residentes, Baleares únicamente contaría con 66 nacimientos más que defunciones.

«Mallorca tiene muchos municipios con crecimiento negativo, incluso Palma registra 73 defunciones más que nacimientos», comenta Salvà. Por otra parte, añade que en muchos pueblos la situación podría empeorar a corto plazo: «Hay varios municipios en los que la mayoría ya son personas mayores de 65 años, eso sí, no tan grandes como Inca, donde se mantienen con más nacimientos».