Imagen de las espectaculares cuevas del Drach en MallorcaGetty Images/iStockphoto

El increíble mundo subterráneo de Mallorca que esconde uno de los mayores lagos interiores del planeta

Este enclave natural maravilla cada año a miles de visitantes, con un viaje iluminado sobre el agua, entre estalactitas milenarias y música clásica de fondo

En el corazón de Mallorca, bajo la superficie, su costa oriental, se esconde uno de los paisajes subterráneos más asombrosos de España. Un recorrido de más de un kilómetro, formado durante miles de años por el recorrido del agua, conduce a un gigantesco lago interior y a salas de rocas naturales donde la luz, la música y la geología se unen en una experiencia difícil de olvidar. Este enclave, situado en el municipio de Manacor y próximo al puerto de Porto Cristo, se ha convertido en una de las joyas naturales más visitadas del archipiélago.

El lugar es conocido como las cuevas del Drach, formadas por cuatro cavidades conectadas —Negra, Blanca, Luis Salvador y Los Franceses— y que representan uno de los mayores patrimonios naturales de la isla. Fueron estudiadas en profundidad en 1896 por el espeleólogo francés Édouard-Alfred Martel, quien reveló cómo el agua filtrada desde la superficie había ido creando progresivamente estalactitas, estalagmitas y salas de una belleza indescriptible.

Para llegar, se accede a través de los llamados Baños Diana, donde la temperatura se mantiene en torno a los 18 °C durante todo el año, creando un ambiente cálido en cualquier estación.

El lago Martel, el gigante de las cuevas

En el interior se encuentra uno de los puntos más impresionantes: el lago Martel, formado por 115 metros de agua subterránea y, por ello, considerado entre los más grandes del mundo en cuevas. Sus aguas ligeramente saladas varían de nivel en función del viento y las fases lunares, y su color también cambia según la profundidad: verde cuando ronda los tres metros, azul cuando alcanza alrededor de ocho y blanco cuando no supera uno.

Espectáculo único

Desde 1935, sobre este lago se celebra uno de los acontecimientos peculiares de Mallorca: un concierto de música clásica en directo, interpretado por un cuarteto de chelo, clave y violines. La música guía un viaje de ensueño en barcas iluminadas, dotando de arte una experiencia que también respira historia y pasión por la geología y los paisajes naturales.

La iluminación del recorrido, diseñada por el ingeniero catalán Carles Buïgas, conocido como el mago de la luz, acentúa las sombras y las formas de las cuevas, generando un ambiente casi cinematográfico.

Una visita que vale la pena

La visita completa dura alrededor de una hora y permite al público filmar y fotografiar todo el trayecto, por lo que supone una oportunidad ideal para capturar una imagen imborrable. Por su parte, las entradas incluyen un horario de acceso concreto y pueden reservarse tanto online como en taquilla, aunque las plazas son limitadas para garantizar la conservación del espacio.