Imagen de archivo de la madre de Malén sosteniendo un a foto cuando desapareció
La pesadilla de la madre de Malén Ortiz: «Llevo 12 años con el corazón ardiendo»
Desde la desaparición de su hija en 2013, Natalia Rodríguez denuncia que el secreto de sumario sigue manteniéndola «ciega y sorda»
Doce años después de la desaparición de Malén Ortiz el 2 de diciembre de 2013 en la localidad mallorquina de Santa Ponça, su madre, Natalia Rodríguez, vuelve a suplicar visibilidad y recursos. En una entrevista en IB3 Radio, Rodríguez ha reprochado el «secreto de sumario» por mantenerla «ciega y sorda» ante las actuaciones. Reclama «más ojos», ya que solo dos agentes de la Guardia Civil se dedican completamente al caso, y la intervención de la UCO para terminar una pesadilla que «no hay cuerpo, ni corazón, ni cabeza» que la pueda soportar.
Malén Ortiz desapareció el 2 de diciembre de 2013 cuando tenía 15 años. Desde entonces, la búsqueda de la adolescente, salida del instituto y vista en una cámara cerca de Santa Ponça, sigue sin respuestas concluyentes. La familia no ha dejado de reclamar más investigación y visibilidad, y hoy, en el duodécimo aniversario de la tragedia, su madre vuelve a denunciar la falta de avances y el desgaste emocional que supone la espera.
Natalia define así su día a día desde aquel maldito diciembre de 2013: «Llevo 12 años con el corazón ardiendo», dice con la voz rota. Cuando se acercan estas fechas, comenta que se abre más herida de no saber qué paso con su hija ni dónde está, aunque la esperanza sigue viva, ya que para una madre «va contra la naturaleza» no pensar así.
Dos agentes y pocas certezas
Reconoce que tiene reuniones «mensuales o bimensuales» con la Guardia Civil y que existen «dos personas trabajando en exclusiva en el caso de mi hija». Aun así, mantiene que «no veo que avance» la investigación y que el secreto de sumario la obliga a permanecer «ciega y sorda ante las actuaciones».
La madre denuncia que el hermetismo del procedimiento contrasta con filtraciones públicas: «Pues imagínate para mí existe ese secreto de sumario y cuando me reúno con los investigadores no me dicen absolutamente nada y de repente abro un periódico un 5 de septiembre y desayuno con esta noticia, cómo puede ser que haya secreto de sumario para mí y luego haya filtraciones en el sistema judicial».
La frustración la pista de Ibiza
Visiblemente afectada, subraya que no sabe si se investigó el lugar de Ibiza que señaló un individuo, afirmando saber dónde estaba Malén. Sobre la persona que aseguró saber el paradero de la joven, Rodríguez relata que «sí se desplazaron hasta Ibiza para interrogarlo, pero dijeron que estaba bajo los efectos del alcohol y drogas». Aun así, añade con rabia contenida: «yo como madre hubiese ido, aunque sea con mis manos a buscar donde ese individuo señalaba que podía estar mi hija».
Tiene que claro que alguien está detrás de la desaparición: «Sé que existe un culpable o culpables de la desaparición de mi hija, y no sé qué le han hecho ni dónde está». Esa certeza es, para ella, lo que le mantiene viva para seguir luchando.
«Necesitamos más ojos»
Rodríguez recuerda el compromiso del coronel que prometió la intervención de la UCO y explica que se envió el dosier del sumario, pero que «son muchos dichos y pocos hechos». Reitera su petición: «necesitamos más ojos, cuatro ojos no bastan después de 12 años, se ha perdido mucho tiempo, se han perdido muchas pistas y necesitamos que se ponga todo de una vez para terminar con esta pesadilla.»
Señala precedentes en los que, a su juicio, se intervino de otra forma y hubo avances, y se pregunta por qué su caso no ha tenido el mismo trato: "Ha habido resultados en las investigaciones de desapariciones donde han actuado como en la de Diana Quer, Manuela Chavero, la de Blanca Fernández Ochoa, entonces por qué Malén es menos, ¿por qué hay desaparecidos de primera y de segunda?”
Demandan una nueva ley
La madre forma parte de la movilización de familias afectadas por casos similares, que reclaman un marco legal específico. «Estamos intentando ir al Congreso de los Diputados junto con todas las familias de desaparecidos de España, que son miles y miles, para que ese estatuto de las personas desaparecidas que presentamos el año pasado en el Senado, en el Congreso y demás, de la mano de QSD, con Paco Lobatón, pues sea ley de una vez y deje de ser proyecto de ley», explica, y anuncia que acudirán a Madrid para insistir en que se convierta en norma.
Por otra parte, agradece el acompañamiento de organizaciones y colectivos que han estado junto a la familia. Nombra expresamente a asociaciones y fundaciones como QSD (Quién Sabe Dónde) y SOS Desaparecidos, así como a voluntarios civiles que han participado en búsquedas y en la difusión del caso. También valora la creación del CNDES (Centro Nacional de Personas Desaparecidas) como «un gran punto de partida», aunque reclama que su funcionamiento progresa en actuaciones más concretas.
Para mantener viva la presencia de su hija, Natalia se tatuó la imagen de Malén en el antebrazo: «la llevo tatuada en el antebrazo para sobre todo poder darle un beso cada mañana y mirarla a los ojos sonriendo y darle un besito en la frente cada mañana. Además de llevarla en el corazón la llevo tatuada en mi piel», dice emocionada mientras enseña el tatuaje. También muestra el cartel con la imagen de búsqueda y la consigna que repite: «queda prohibido olvidar que Malén lleva 12 años sin estar con nosotros, no sabemos ni dónde ni cómo.»
Un dolor incesante
Rodríguez intenta explicar cómo vive el paso del tiempo: «un día como hoy directamente no lo gestiono, un día como hoy no quiero salir al mundo… y el resto del año sigo exactamente igual», confiesa. Dirige un ruego directo a quien pueda aportar información: «A las personas que han hecho desaparecer a alguien, si les queda algo de empatía, que por lo menos me digan dónde está mi hija, que se lo suplico desde lo más profundo de mi corazón y de mi alma».
Doce años después, la sensación de estancamiento es la que prima en la familia: «estamos igual que el primer día, que aquel maldito diciembre de 2013», repiten. Reclaman que se levante el secreto de sumario, que se permita a la familia conocer las actuaciones realizadas y que, sobre todo, se vuelque un dispositivo con más medios especializados para intentar «terminar con la pesadilla».