Roscón de ReyesGetty Images/iStockphoto

Roscón de Reyes en Mallorca: hornos históricos y pueblos donde la tradición artesana es intocable

Pastelerías y hornos elaboran uno de los dulces más esperados del año con producto local y sabor auténtico como seña de identidad

El Día de Reyes en Mallorca tiene un sabor muy especial, sobre todo en los hornos de toda la isla. Aunque el Roscón de Reyes es una tradición compartida en toda España, en Mallorca se vive de una forma muy ligada a la repostería artesanal, a los panaderos y pasteleros de toda la vida y al uso de ingredientes que forman parte de la gastronomía local. Cada 6 de enero, muchas familias acuden a su horno de confianza para llevarse a casa el roscón que marca el final de la Navidad.

Hornos emblemáticos de Palma

En Palma, algunos de los roscones se encuentran en hornos históricos como Forn Fondo, donde la elaboración sigue siendo artesanal y la masa destaca por su esponjosidad y aroma a cítricos naturales. Muy cerca, Fornet de la Soca se ha convertido en una referencia para quienes buscan un roscón fiel a la tradición, con fermentaciones largas y una apuesta por ingredientes locales, especialmente la almendra mallorquina.

Otro clásico imprescindible es Can Joan de s’Aigo, donde el roscón se disfruta tanto para llevar como acompañado de un chocolate caliente en uno de los locales más emblemáticos de la isla. Su propuesta mantiene el equilibrio entre la receta clásica y el sabor mallorquín.

Los pueblos que más protegen la tradición

Fuera de la capital, los hornos de pueblo siguen teniendo un peso fundamental en esta tradición. En Inca, Forn Sant Francesc es uno de los establecimientos más reconocidos por su repostería tradicional y por un roscón que destaca por su sencillez y sabor. En Manacor, varios obradores familiares elaboran roscones de producción limitada que se agotan rápidamente, manteniendo una clientela fiel año tras año.

Por otra parte, Sa Pobla es uno de los municipios donde la cultura del horno sigue muy viva y el roscón convive con otros dulces locales, convirtiéndose esta combinación en una tradición cada vez más consolidada.

En otros municipios del interior, como Campanet o Sineu, los hornos artesanos continúan elaborando roscones que priorizan la calidad de la masa y el uso de ingredientes naturales frente a la producción industrial.

Una de las características que diferencia al roscón mallorquín es el cuidado por el sabor y la textura frente a las versiones más industriales. Aquí se busca una masa ligera, poco empalagosa, con aromas naturales y, cada vez más, rellenos que incorporan productos de la isla, como cremas de almendra o combinaciones suaves para no limitar el sabor auténtico de la receta original.

Para quienes visitan Mallorca en estas fechas, probar el roscón en hornos emblemáticos de la ciudad de Palma o en la mayoría de los pueblos, que mantienen viva la esencia, es una forma sencilla de acercarse a una tradición muy arraigada. No se trata solo de comprar un dulce, sino de participar en una costumbre que se repite cada año y que forma parte de la tradición navideña de la isla cuando llegan los Reyes Magos, así como en todos los lugares de España.