Crecen las faltas de respeto y los problemas de salud mental en profesores de BalearesEFE

ESTUDIOS SALUD LABORAL

Siete de cada diez docentes denuncian más agresiones de alumnos y acusaciones infundadas de familias

Los profesores baleares sufren un «mal crónico»: más estrés, depresión y bajas laborales en aumento

Los profesores de Baleares atraviesan uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Dos estudios recientes dibujan un escenario común: el ambiente conflictivo crece en las aulas, así como el número de docentes que sufren problemas de salud mental. Los datos apuntan a un aumento de las agresiones verbales y físicas, una sensación creciente de desbordamiento y un desgaste psicológico que se traduce en ansiedad, estrés, depresión y bajas laborales.

El macroestudio estatal elaborado por el Sindicato de trabajadores y trabajadoras INTERSINDICAL de las Islas Baleares (STEI) revela que el 78,87% del profesorado de Baleares considera que el clima de trabajo en las aulas es conflictivo o complicado, una cifra ligeramente inferior a la media estatal, pero igualmente preocupante. Y más teniendo en cuenta que el 79,37 % percibe un incremento de las agresiones verbales o físicas por parte del alumnado, entre los 1.200 participantes de las Islas en la encuesta.

Pero la situación preocupante no viene dada sólo por el comportamiento de los estudiantes. El 75,04% de los profesores también nota más acusaciones infundadas de las familias, lo que pone en entredicho su labor y les resta autoridad en las clases.

Cada vez más profesores con problemas de salud mental

En paralelo, el último informe del Servicio Defensor del Profesor de ANPE Sindicato Independiente de la enseñanza pública en Baleares pone cifras al impacto emocional de este deterioro.

Los casos de estrés y ansiedad han aumentado un 20% durante el curso 2024-2025, en un contexto marcado por un aumento de las faltas de respeto del alumnado (+8%) y de las acusaciones infundadas de los familiares (+6%). El estudio se basa en una muestra de 198 docentes que han solicitado ayuda por situaciones de conflictividad, violencia en las aulas o problemas con la administración, lo que supone un 53 % más que el año anterior.

El incremento de estas incidencias ha tenido un reflejo directo en la salud mental. Los docentes que padecen situaciones de estrés y ansiedad han pasado del 52% al 72%, según el sindicato. Este aumento permite presuponer, según ANPE, que el alto nivel de estrés del curso anterior ha derivado en casos de depresión (15%) y en bajas laborales (13%) en los escenarios más graves.

Pero los registros de crisis emocionales varían considerablemente en todas las etapas educativas. Los casos de ansiedad se concentran especialmente en educación primaria (75%), mientras que las bajas laborales son más frecuentes en secundaria y bachillerato (21%) y las depresiones aparecen con mayor peso en formación profesional (9%).

Por experiencia profesional, los docentes con más de 15 años de trayectoria concentran el mayor porcentaje de ansiedad (73 %), mientras que las bajas se dan sobre todo entre quienes llevan entre 10 y 15 años de docencia y los cuadros depresivos entre los más jóvenes, con menos de cinco años de experiencia.

Faltas de respeto y pérdida de autoridad

El informe de ANPE también se adentra en los problemas más habituales que empujan a los docentes a pedir ayuda. Las faltas de respeto en el aula han aumentado del 21 % al 29 %, consolidándose como una de las principales causas de conflicto. En paralelo, las acusaciones sin fundamento realizadas por las familias han pasado del 16 % al 22 %, un dato que el sindicato relaciona con la pérdida de autoridad del profesorado, especialmente en las etapas superiores.

El ciberacoso, aunque sigue siendo significativo, muestra una evolución distinta. Se ha reducido del 25% al 20%, un descenso que la organización vincula a una mayor sensibilización y a la aplicación de protocolos específicos en los centros. También ha disminuido la incomprensión de los procesos de evaluación, probablemente debido a la simplificación de boletines y sistemas de calificación.

Ante este escenario, el sindicato ha reivindicado la necesidad de manifestar abiertamente la importancia de la figura del docente en la sociedad, y reforzar su autoridad frente al alumnado y las familias, especialmente en un contexto en el que las dificultades para impartir clase se han convertido en una constante.

Otros factores que desgastan

Más allá de la convivencia en las aulas, ambos informes coinciden en señalar el peso de los factores estructurales. El estudio de STEI indica que el 91,51 % del profesorado balear considera que las ratios actuales no permiten atender adecuadamente a la diversidad del alumnado, mientras que el 96,8 % afirma que la burocracia resta tiempo a la labor docente.

El Defensor del Profesor confirma esta percepción: el exceso de tareas burocráticas ha pasado del 71 % al 74 % entre las principales preocupaciones del profesorado, situándose al mismo nivel que los conflictos de convivencia. A ello se suma una nueva fuente de angustia detectada este curso: la obligación de desplazarse a otra isla del archipiélago, especialmente a las Pitiusas, debido a la dificultad para encontrar vivienda, un factor que ANPE identifica como emergente y especialmente estresante.

La mayoría de las incidencias atendidas por el Defensor del Profesor en Baleares llegaron por correo electrónico (57,8 %), seguidas de visitas personales (32,9 %) y llamadas telefónicas (9,3 %). En el 81 % de los casos, la entidad ofreció asesoramiento; en el 10 %, algún tipo de apoyo, y en el 9 %, información legal.

En sus conclusiones, ANPE considera «esencial» velar por la salud mental del profesorado y reclama medidas para mejorar el estado anímico de los docentes, reducir la burocracia, mejorar las condiciones laborales y reforzar su autoridad. Según el sindicato, actuar sobre estos factores no solo mejoraría su bienestar, sino que permitiría reducir el número de bajas por estrés y ansiedad, un problema que define como «un mal crónico» de los centros educativos.