Ventanas tapiadas: síntoma de okupaciónGetty Images/iStockphoto

Sucesos Mallorca

Un argelino okupa una casa mientras el dueño estaba hospitalizado y se lo encuentran descansando en la cama

La familiar del propietario se topó con la puerta forzada y un candado; en el interior, los muebles habían sido removidos y faltaban enseres y documentos

Okupa, pero bien descansado. Un hombre, de nacionalidad argelina, ha sido detenido en Palma acusado de allanamiento y robo con robo con fuerza.

Ha ocurrido en el barrio de Pere Garau. El dueño de la casa allanada estaba ingresado en el hospital y el okupa aprovechó su larga ausencia para colarse en el inmueble, forzar el acceso y acomodarse en su interior como si fuera suyo.

Fue una familiar del propietario, al cargo de la casa, quien se encontró la puerta forzada y un candado metálico colocado sin autorización, una señal inequívoca de que alguien había entrado aprovechándose de la situación de vulnerabilidad del propietario.

Ante lo ocurrido, la mujer avisó a la Policía y varios agentes se desplazaron a la barriada. Al acceder al interior de la casa, confirmaron que la vivienda había sido okupada: varias estancias presentaban señales de haber sido utilizadas y los muebles habían sido reorganizados. El okupa había tenido tiempo suficiente para instalarse con total tranquilidad.

Un okupa bien descansado

La escena ha resultado especialmente llamativa en uno de los dormitorios cuando los policías encontraron al okupa tumbado en la cama, actuando con una normalidad que causaba estupor.

Todo indica que el individuo había decidido hacer del inmueble su refugio personal, sin importar que el propietario estuviera atravesando una situación médica delicada.

El propio okupa reconoció haber forzado la entrada para acceder a la vivienda, y la familiar del dueño confirmó que no le había dado ningún tipo de permiso y que no lo conocía de nada.

Además, en una primera inspección, la mujer detectó que faltaban varios efectos personales, entre ellos, documentación relacionada con la propiedad de la casa, un hecho que ha incrementado la preocupación de la familia.

Tras estos hechos, el okupa ha sido detenido y trasladado a dependencias policiales. El propietario, todavía hospitalizado, no ha podido personarse ni intervenir directamente en lo sucedido, una circunstancia que ha sido clave para que el individuo actuara con total descaro, aprovechando que la vivienda quedaba temporalmente desprotegida.

Más allá del suceso concreto, el caso ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad cada vez más visible en Palma y en otras ciudades del Estado: la existencia de viviendas que permanecen vacías durante largos periodos, ya sea por enfermedad, herencias bloqueadas o situaciones administrativas, y que acaban siendo ocupadas. Pere Garau, uno de los barrios más tensionados por la presión inmobiliaria y el encarecimiento del alquiler, se ha convertido en un escenario habitual de este tipo de conflictos.