Armengol: pasión turca
Nuestra tercera autoridad estatal se nos fue a Ankara (...) y cuentan las crónicas que viajó al país otomano para rendir visita al Parlamento de un país de dudosas virtudes democráticas
Observo con cierta preocupación que la señora Armengol se está enganchando a la política internacional. Quizá sea verdad aquello que se dice: que la actual presidenta del Congreso sueña con una embajada para su -pienso que más que incierto- futuro político. El caso es que nuestra tercera autoridad estatal se nos fue a Ankara, lo cual, en principio, no tiene mucho peligro. (Un inciso: estuve en la capital turca un muy lejano mes de enero y pasé tanto frío que incluso llegué a temer que alguna pieza de mi anatomía se desprendiera y fuera a parar sobre las frías losas de la ciudad, por otro lado bastante inhóspita).
Volviendo a Francina: cuentan las crónicas que viajó al país otomano para rendir visita al Parlamento. Allí, junto a su homólogo turco, aprovechó para soltar cuatro lindezas, seguro que salidas de la factoría de ideas del sanchismo. Atención: «Seguiremos con Turquía defendiendo la paz en Palestina, defendiendo para que se pare el genocidio absolutamente tremendo y defendiendo la posibilidad del estado en Palestina, que es la apuesta clara de España».
Dejando aparte la desastrosa sintaxis -¿será cosa del redactor de la noticia o quizá la señora necesita urgentemente otro escribidor a sueldo?- resulta que esas cosas las dijo en Turquía, un país de dudosas virtudes democráticas y cuyo presidente, que tiene apellido de anti inflamatorio -«Erdogan, cápsulas, una cada ocho horas»- no oculta desde hace muchos años su odio hacia Israel, al tiempo que reprime con dureza a los disidentes. Vamos, que no es de fiar.
En los archivos de mi ordenador tengo informaciones del todo fiables según las cuales el presidente turco calificó a Israel de «estado terrorista». ¿Es ese el tipo de país con el que Sánchez, a través de su brazo político mallorquín, quiere intensificar relaciones? No diría yo que no, puesto que el presidente español ha demostrado en los últimos años -y sigue demostrándolo- que muy amigo de los judíos no es.
El presidente turco calificó a Israel de «estado terrorista». ¿Es ese el tipo de Estado con el que Sánchez, a través de su brazo político mallorquín, quiere intensificar relaciones?
Se trata, no tengo ninguna duda, de una confluencia de actitudes entre dos países claramente anti israelíes. Así debe ser porque Francina Armengol dio rienda suelta a su «pasión turca» justo en los días en que organizaciones y estados de todo el mundo conmemoran el Día del Holocausto, recuerdo y memoria del mayor genocidio -este sí- cometido en la historia de la Humanidad.
Pero atención porque la presidenta del Congreso, ya del todo desmelenada, se aventuró por senderos demagógicos que, si son leídos con humor y la necesaria dosis de escepticismo, pueden incluso llegar a ser divertidos. Reclamo, una vez más, la especial atención de mis múltiples lectores. Ahí va: «Mi visita a Turquía es un símbolo de una gran relación entre dos países con la vocación de seguir trabajando juntos con aquellos valores y estrategias que compartimos, entre ellas la búsqueda de la paz, la defensa del derecho internacional, la integridad territorial de los países y los derechos humanos».
¿Derechos humanos? Invito a la señora Armengol a personarse cualquier viernes en la sinagoga de Palma -nunca lo hizo cuando era presidenta, al contrario de Marga Prohens, que nos honra a menudo con su asistencia- y hablar con un judío turco que tuvo que abandonar su país junto con su familia debido a las presiones, trabas y discriminaciones de las que era objeto. Y hay muchos casos como el suyo. Quedan poco más de 16.000 judíos en Turquía, Francina, cuando hubo un tiempo en que las comunidades sefardíes de Estambul, Esmirna y otras ciudades fueron florecientes y poderosas.
Las declaraciones finales de la política de Inca en Ankara insistieron en las excelentes relaciones personales existentes entre Erdogan y Sánchez. Vamos, que son muy amigos.
¿A ustedes les extraña?