Baleares es la región cuyo turismo más se resentiría con los peores escenarios
Turismo
¿Adiós al verano en Baleares? El Banco de España advierte de una caída del 30% en las pernoctaciones
La subgobernadora de la institución, Soledad Núñez, ha aseverado en Palma que el clima es hoy quien dicta dónde se invierte y quién es competitivo
El idilio de Baleares con el sol ya no es lo que era. Lo que antes era el mayor reclamo de las islas —sus veranos infinitos— se está convirtiendo, paradójicamente, en su principal amenaza económica. Llámese cambio climático -por efecto del hombre-, llámese calor infernal durante meses -por ciclo natural-, el caso es que el escenario climático está mutando y con él, el futuro de la industria y del empleo.
Durante la jornada ‘De la Intensidad al Valor’ en Palma, la subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, ha aseverado que el clima es hoy quien dicta dónde se invierte y quién es competitivo y en una comunidad donde casi la mitad de la riqueza (el 45% del PIB) depende del turista, cualquier subida en el termómetro se traduce en un temblor financiero.
Los datos ya muestran una realidad incómoda: mientras el verano empieza a dar síntomas de agotamiento por el calor extremo, el otoño y el invierno suben como la espuma. Es una «desestacionalización a la fuerza».
Alemania: de cliente a adversario
En este escenario de cambio, los meses de julio, agosto y septiembre pierden la corona de «temporada alta» y, lo más llamativo de todo es que el principal mercado emisor de las islas, Alemania, se convierte en su principal amenaza.
Laro González, de IHCantabria, pone el foco en el propio jardín del turista. Si un alemán o un británico encuentran en sus países el clima que antes buscaban en el Mediterráneo, el incentivo para coger un avión se desploma.
Según el experto, también podría influir en los flujos turísticos cuestiones como el retroceso de las costas o la expansión de determinadas enfermedades vinculadas al clima. Todo ello afectaría -a la baja- a la hora de escoger el archipiélago para veranear.
Los efectos, en cifras
Las cifras que maneja el BBVA dan vértigo: en el peor de los escenarios, las pernoctaciones en Baleares podrían caer un 30%, una cifra que triplica el riesgo del resto de España. A fin de cuentas, el turista busca bienestar, por mucha nostalgia que sienta de «aquella Mallorca» o «aquella Ibiza» que conoció y ya no es lo que era.
Según Julián Cubero, de BBVA Research, el concepto clave es el «confort climático», que es el resultado de la suma de las temperaturas, las lluvias, el viento, las nubes y la humedad. Cubero asevera que este factor «no marca de manera definitoria la demanda turística, pero sí que es una variante clave y tiene una relación estadísticamente significativa en toda España».
Extrapolándolo a Baleares, el escenario es aún peor debido a que los turistas internacionales, que supone el grueso de los visitantes, son «más sensibles a los cambios en el clima» que los nacionales.
Según las estimaciones del investigador del BBVA, hay tres posibles escenarios climáticos a partir de la segunda mitad de siglo, es decir, dentro de dos décadas y media. El peor de todos, aunque «improbable», según Cubero, es el del aumento de las temperaturas de 4,8 grados centígrados.
De cumplirse esa previsión, ha calculado, podría suponer una caída del 30 por ciento de la demanda de pernoctaciones hoteleras sobre el nivel actual. Por ello, la industria balear debe ponerse ya en marcha para adaptar sus instalaciones y hacerlas «más resilientes».