Capilla de la iglesia de Sant Miquel de PalmaMiquel A. Borràs

Cultura

La desconocida historia que une al rey Jaime I de Aragón con la basílica más 'joven' de Palma

De la primera misa tras la conquista de Madina Mayurqa a su proclamación como basílica menor casi ocho siglos después: «Fuimos la primera iglesia del mundo en tener una capilla dedicada a Juan Pablo II»

En el amanecer del 31 de diciembre de 1229, la ciudad de Madina Mayurqa —la actual Palma— fue liberada de la dominación musulmana por parte del rey Jaime I de Aragón y sus tropas, que se impusieron a las huestes del gobernador almohade Abú Yahya tras algo más de tres meses de asedio.

Unas horas después del fin de las hostilidades, se celebró junto a una antigua mezquita situada en la entrada de la ciudad la primera misa cristiana tras la liberación. La persona que ofició esa eucaristía fue fray Miquel de Fabra, que era el confesor de Jaime I.

En ese espacio tan simbólico se construiría años más tarde la iglesia de San Miguel, que se encuentra ubicada en la calle del mismo nombre, en lo que hoy es el casco antiguo de la ciudad. Habrían de pasar aún casi ocho siglos para que dicha iglesia pasase a ser finalmente una basílica menor, tras aprobarlo el Papa Francisco el 19 de marzo de 2018 a través de un decreto específico.

Cuatro basílicas en Mallorca

Lo confirma el actual rector de San Miguel, Toni Guillem Gómez Serra (Palma, 1951), que lleva como responsable de esta parroquia «dieciséis años y cuatro meses». Natural de la barriada palmesana de Santa Catalina, «soy catalinero» —dice con orgullo—, ha estado al frente de varias parroquias isleñas desde que fuera ordenado sacerdote. «Mi currículum es largo», apostilla con buen humor.

Él mismo explica que en Mallorca hay sólo cuatro basílicas, que son la Seo, «por ser catedral»; la iglesia de San Francisco, «por guardar el sepulcro del beato Ramón Llull»; el Santuario de Lluc, «en donde está la patrona de Mallorca, la Virgen de Lluc», y ahora también San Miguel, «en donde está la patrona de Palma, la Virgen de la Salud».

La devoción a la Virgen de la Salud por parte de los palmesanos se remonta ya al siglo XVII, una devoción que se ha ido acrecentando de manera continua desde entonces. Esta circunstancia y otras, como la mencionada celebración de una primera misa cristiana en el lugar, fueron incluidas en el dosier de cuatro volúmenes que hace una década presentó el Obispado de Mallorca a la Comisión Episcopal de Litúrgica de la Conferencia Episcopal en apoyo de su petición de que la iglesia de San Miguel pudiera pasar a ser una basílica menor. Dicha petición fue aprobada por los obispos de esta comisión y dirigida entonces a la Congregación de Culto Divino de la Santa Sede, que emitió un informe favorable a esa solicitud.

Capilla dedicada al Papa Juan Pablo II cuando aún era sólo beatoMiquel A. Borràs

Abierto de nueve a ocho

Una vez firmado ya el correspondiente decreto por parte del Papa Francisco, se procedió a la proclamación oficial de San Miguel como basílica el 7 de octubre de 2018, en un acto que fue presidido por el actual obispo de Mallorca, monseñor Sebastià Taltavull.

«Desde que somos basílica, tenemos abierto cada día desde las nueve de la mañana hasta las ocho de la noche», destaca el rector de San Miguel, para añadir que «es la única iglesia de Mallorca que tiene un horario tan amplio». Asimismo, confirma que desde el fin de la pandemia ha aumentado mucho la afluencia de visitantes y de turistas a este templo, que también es único por otro hecho quizás aún no muy conocido: desde 2011 cuenta con una capilla dedicada a San Juan Pablo II, que se creó cuando aún era sólo beato.

El rector de la Iglesia de Sant Miquel de Palma, Toni GuillemMiquel A. Borràs

«Fuimos la primera iglesia del mundo en tener una capilla dedicada a él», rememora el rector. Para poder hacerla, se tuvo que pedir permiso al obispo de Mallorca, que en aquel momento era monseñor Jesús Murgui. Este oratorio se inauguró el 13 de mayo de 2011, «coincidiendo con el 30 aniversario del atentado que sufrió Juan Pablo II en el Vaticano». En la actualidad, cuenta además con una reliquia del propio santo, que fue enviada a Mallorca por el cardenal de Cracovia.

El rector de San Miguel cumplirá 75 años el próximo mes de mayo, que en principio es la edad reglamentaria de los sacerdotes católicos para jubilarse. Aun así, le gustaría seguir todavía un tiempo más al frente de esta parroquia, pese a que últimamente no ha estado muy bien de salud. «Tras vacunarme del Covid, sufrí un ictus, que me provocó un parkinsonismo vascular que me dificulta poder caminar», indica. «No puedo bajar los escalones del altar para dar la comunión, por lo que la dan los seglares que están autorizados, pero por lo demás puedo celebrar la eucaristía con toda normalidad», resume a continuación.

Fachada de la iglesia de Sant Miquel de PalmaMiquel A. Borràs

Este veterano sacerdote, que se define amablemente como de «la vieja escuela», es muy querido por sus feligreses, no sólo por su contrastada vocación de servicio, sino también por haber promovido varias reformas arquitectónicas y estructurales en el templo a lo largo de las dos últimas décadas. Dichas mejoras fueron sufragadas íntegramente en todos los casos por esos mismos feligreses, sin ninguna ayuda de las instituciones isleñas.

Un motivo añadido de alegría del rector es que cada fin de semana la basílica de San Miguel está siempre llena de fieles. «Los sábados y los domingos, asisten a las misas desde niños pequeños hasta personas mayores», corrobora. De ese modo, convergen el presente y el futuro de muchos católicos mallorquines o foráneos bajo la firmeza de unas columnas cargadas de fe y de historia.