El condenado y ahora, otra vez, acusadoEFE

Tribunales

Fredy Escobar: el asaltante de la casa de Pau Rigo, condenado ahora por retener a un hombre

El joven colombiano de 30 años, que cumple tres años por el violento asalto en el que murió su hermano Mauricio, ha aceptado tres años de cárcel por un violento episodio de detención ilegal a un hombre

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Palma ha condenado este jueves a seis hombres por retener y golpear brutalmente a un hombre para exigirle dinero. Entre los procesados destaca un nombre ya conocido por la justicia: Fredy Escobar, el colombiano que participó en el mediático asalto a la vivienda de Pau Rigo en 2018, en el que murió su hermano Mauricio. Escobar fue condenado entonces y este jueves se ha sentado de nuevo en el banquillo.

Las partes han llegado este jueves a un acuerdo y aceptan tres años de prisión por detención ilegal -se les acusaba inicialmente de secuestro--y un año por el delito de lesiones con instrumento peligroso.

Los procesados han reconocido que el 9 de noviembre de 2024 fueron a casa de la víctima y la convencieron para ir al piso de uno de ellos, situado en la calle Reis Catòlics de Son Gotleu, en el que se encontraban el resto de acusados.

Una vez allí, le propinaron una paliza con un martillo y una barra de hierro, a la vez que le pedían información sobre el dinero y le amenazaban de muerte.

Los ahora condenados amordazaron y ataron al hombre y lo llevaron fuera de la finca con la intención de acabar con su vida. En ese momento llegó la Policía y lo liberó.

Un viejo conocido de la Justicia

Pero más allá del qué, lo importante es el quién: quién es el joven que se sienta hoy, de nuevo, ante la Justicia por un gravísimo episodio después de haber sido ya condenado por otro asalto que ha quedado grabado en la memoria colectiva de los mallorquines: el de Pau Rigo.

Hablamos de Fredy Escobar, colombiano, cerca de los 30 años. Cocinero en un hotel de lujo de la Colònia de Sant Jordi hasta que se embarcó en el infausto viaje a la casa de Rigo. Aquello acabó en tragedia -su hermano murió- y en un rocambolesco proceso jurídico nunca antes visto en la historia de la Justicia balear.

Hay que remontarse a 2018 para situar los hechos. Pau Rigo y su mujer se encontraban en su finca de Porreres (Mallorca) cuando cuatro asaltantes entraron a robar. No era el primer asalto: hacía no mucho la pareja había sufrido un episodio violento parecido. En esta ocasión, el anciano -que en el aquel entonces tenía 78 años- fue golpeado y amenazado para que entregase los miles de euros que supuestamente guardaba en casa, mientras su mujer permanecía maniatada en una habitación.

Rigo cogió una escopeta de caza y disparó. El resultado: uno de los asaltantes, Maurico Escobar (hermano del ahora nuevamente enjuiciado, Fredy) acabó muriendo por las heridas. El anciano siempre sostuvo que actuó en legítima defensa, temiendo por su vida y la de su esposa.

Cinco años después de aquello, en 2023, un jurado popular se encargó de valorar los hechos y la labor acabó como el rosario de la aurora (jurídicamente hablando): le declararon culpable de homicidio pero una revisión del veredicto -empujada por decenas de voces internas y externas al caso- reveló graves defectos de forma, por lo que la magistrada acabó declarando su absolución.

No bastó. Instancia superiores obligaron a repetir el juicio, con nuevo tribunal y nuevo jurado. Eso sí, los acusados los mismos y Pau Rigo un año más mayor y agotado.

Esta vez la fiscalización del proceso fue escrupulosa y la sentencia final, absolutoria. El jurado popular consideró -esta vez de forma unánime- que el anciano actuó en legítima defensa, ya que no tomó la escopeta con intención de matar, sino para ahuyentar a los intrusos, y disparó únicamente cuando uno de ellos, Mauricio Escobar, iba a agredirlo. La sentencia dio por probado que lo hizo para salvar su vida y la de su esposa.

Los otros tres implicados -entre ellos, Fredy- fueron condenados a tres años de prisión por robo con violencia.

Con 84 años, Rigo expresó durante el juicio su desconcierto por haber sido sentado en el banquillo cuando él se consideraba la verdadera víctima. Sin embargo, Fredy sostuvo que el disparo fue innecesario y acusó al anciano de haberlos esperado armado.

Hoy, más banquillo.