El hurto se castiga con 1 a 3 años de cárcel si hay reincidencia (tres condenas anteriores)chris fertnig

Congreso de los Diputados

El pequeño comercio de Mallorca celebra el fin del «socavón» legal de los hurtos

La patronal Pimeco celebra el fin de un «problema enquistado» que lastraba la seguridad jurídica en los negocios

La Asociación del Pequeño y Mediano Comercio de Mallorca (Pimeco) celebra la aprobación de la ley de multirreincidencia. Para la patronal, se trata de un paso importante para reforzar la protección del comercio de la isla frente a un problema que lleva años enquistado, como son los hurtos reiterados.

La organización confía en que la medida contribuya a generar «más seguridad jurídica y comercial» y dé respuesta a una realidad cotidiana en muchas tiendas. Desde Pimeco consideran que cualquier iniciativa que fortalezca el marco legal ante conductas delictivas repetidas supone un avance en la defensa del tejido comercial, especialmente en un territorio donde el pequeño comercio convive con un flujo constante de residentes y visitantes.

La reforma, subrayan, reconoce la gravedad real de la reiteración delictiva y pone sobre la mesa herramientas jurídicas más eficaces para combatirla. Sin embargo, advierten de que el cambio legislativo deberá ir acompañado de recursos y una aplicación efectiva para que no se quede en papel mojado.

«Ver que roban y roban y no pasa nada, frustra»

Ese diagnóstico general cobra sentido cuando se baja a la calle, a la trastienda de una tienda cualquiera del centro de Palma. Allí trabaja Paquita, encargada desde hace tres años, y su reacción al enterarse de la aprobación de la norma fue inmediata. «Aplaudo con las orejas», comentaba ayer a El Debate. «Esto era un agujero… bueno, un socavón, por el que se colaban para hacer del delito un negocio impune».

Su frase condensa la frustración acumulada en muchos comercios: la sensación de que los robos no eran episodios puntuales sino una dinámica repetida, con rostros conocidos y consecuencias mínimas. «No es sólo lo que se llevan», explica Paquita. «Es la frustración que te generan. Que entran sabiendo que pueden volver mañana. Y pasado. Y al otro. Y tú sigues aquí, esperando que esta vez sí pase algo».

La ley pretende precisamente cerrar esa grieta legal que, según los comerciantes, permitía que la reincidencia se instalara como rutina. Y aunque la patronal insiste en que la efectividad dependerá de su aplicación real, para trabajadores como Paquita el simple hecho de que se reconozca el problema ya supone un alivio.

En la calle, lejos del debate parlamentario, la reforma se mide en términos sencillos: si servirá o no para empezar a tapar ese socavón por el que tantos, durante demasiado tiempo, se colaban una y otra vez.

La reforma penal para endurecer el castigo a la multirreincidencia, impulsada por el partido de Carles Puigdemont, fue aprobada este jueves en el Congreso con una mayoría casi inédita: 302 votos a favor, con el respaldo conjunto de PP, PSOE, Vox, Junts, PNV y UPN.

El resultado evidenció no solo una fractura en la mayoría de investidura, sino también la factura política que Junts empieza a pasar al PSOE. Todos los socios de izquierdas de Pedro Sánchez —salvo ERC, que se abstuvo bajo la sombra de Aliança Catalana— votaron en contra y acusaron a los socialistas de comprar los marcos de la «ultraderecha» en materia de seguridad.