Cantautor, amante del mar y amigo del Rey
El perfil
Jaume Anglada, todos los azules del mar
El cantautor mallorquín recibirá el próximo 28 de febrero la Medalla de Oro de Baleares, el máximo galardón que otorga la Comunidad Autónoma. Este es su perfil
Tiene cara de buena persona y quienes le conocen -legión- me dicen que realmente lo es. Canta muy bien, en catalán y en castellano, y el público mallorquín le considera el cantautor por excelencia. Jaume Anglada es famoso por sus canciones, su sentido de la solidaridad y, además, por ser amigo del Rey. Pero amigo, amigo, de salir juntos por ahí a comer pollo asado, reírse por cualquier cosa, disfrutar de su mutua compañía y arroparse conjuntamente con con la calidez de confidencias amistosas.
A nivel nacional, su nombre comenzó a sonar con más fuerza cuando formó un dúo musical con la popular Carolina Cerezuela. Compañeros de escenario y amigos íntimos, ambos construyeron un proyecto que acercó la música de Anglada a un público más amplio, más allá de Mallorca.
Jaume Anglada -barba un tanto semítica y mirada profunda- recibirá el próximo 28 de febrero la Medalla de Oro de la Comunidad Autónoma de Baleares -algo así como el Toisón de Ídem de este pequeño país insular- por «su trayectoria artística excepcional y su aportación a la cultura musical de Baleares». En momento tan solemne sus seres queridos y sus muchos amigos recordarán que no hace tanto -el pasado verano- Jaume estuvo a punto de traspasar la delgada línea roja que marca la frontera entre el mundo material y la eternidad. Un conductor le atropelló mientras circulaba con su motocicleta por las calles de Palma y huyó sin prestarle auxilio. Veinte días en la UCI, un coma inducido, extirpación del bazo y una serie de operaciones quirúrgicas le devolvieron a la vida. Don Felipe de Borbón y Grecia manifestó una gran preocupación por el estado de su amigo y acudió a visitarle al hospital de son Espases de manera discreta, como hacen siempre los reyes.
El cantante volvió a la vida y, con el tiempo, a su música. Asegura no recordar nada de la tragedia. Quizá imaginaba canciones nuevas en una porción del espacio-tiempo que ahora le ha sido de nuevo ocultada. Durante la pandemia se recluyó en la música y su confinamiento se llenó de melodías.
Su otra gran pasión es el mar. Dice no ser un gran navegante pero sí «un romántico del Mediterráneo». La fama nunca pudo borrar su natural bondadoso y sencillo, ni presume de su íntima cercanía con el Jefe del Estado. Recuerdo haberle escuchado una noche de verano en son Fusteret, una voz cercana, amiga, como un susurro que te llega desde todos los azules del mar.
Creo que la gente mallorquina se alegrará del galardón concedido a Jaume Anglada. Y quisiera que su fama como cantante se extendiera allende los mares, más allá del cabo de Formentor y la Dragonera, donde es conocido, más que nada, como «el amigo del Rey».