Imagen de archivo de un agente de la Guardia CivilEP

La familia de la mujer agredida en Ibiza denuncia que la pulsera de Igualdad falló: «No dio ningún aviso»

La hermana de la víctima afirma que el agresor, que tenía una orden de alejamiento, se metió en casa y fue ella quien llamó a la Guardia Civil; el Ministerio niega que haya fallado

El blindaje tecnológico del Ministerio de Igualdad volvió a naufragar el pasado domingo en Ibiza. Un agresor, monitorizado por el sistema de pulseras telemáticas, logró irrumpir armado en un domicilio de Sant Antoni, en Ibiza, para atacar a su expareja y herir a la madre y a la hermana de ésta. La víctima, de 31 años, está en estado crítico en la UCI con un traumatismo craneal. La familia ha declarado ante el juez que la pulsera del Ministerio de Igualdad falló: «No sonó nada; nos lo encontramos en casa con un cuchillo y un destornillador», aseguró la hermana de la víctima en declaraciones a IB3.

La agresión se produjo a primera hora de la mañana del pasado domingo. Según el relato de la familia, el agresor accedió a la vivienda armado con un cuchillo y un destornillador. Atacó también a la madre de la víctima, de 56 años, y su hermana, de 27, que sufrieron diversas contusiones al intentar defenderla de la agresión. Ambas fueron atendidas en el Hospital Can Misses de Ibiza y ya han recibido el alta hospitalaria.

La controversia se centra ahora en el funcionamiento de los dispositivos de control telemático que dependen del Ministerio de Igualdad. La hermana de la víctima, que se encontraba presente en el momento del ataque, ha declarado ante el juez que el dispositivo electrónico de control (pulsera antimaltrato) no emitió ninguna señal. No hubo señales acústicas, ni avisos preventivos de la sala Cometa, ni tiempo de reacción.

«No llegó ningún aviso, ni uno solo. Directamente nos lo encontramos [al agresor] ya dentro de casa», declaró. Según su testimonio, fue ella misma quien tuvo que llamar a la Guardia Civil al ver al hombre irrumpir en el domicilio armado con un cuchillo y un destornillador.

Igualdad niega que fallara

El Ministerio de Igualdad, por su parte, asegura que el sistema funcionó conforme a los protocolos. Según la versión ministerial, los operadores de la sala Cometa detectaron la ruptura del perímetro de seguridad —fijado en 100 metros— y movilizaron a las fuerzas policiales de inmediato.

Sin embargo, el entorno de la víctima insiste en una posible falta de previsión judicial. La hermana asegura que fue ella quien llamó a la Guardia Civil: «Llamé yo, sí. Porque es una pulsera que, antes de 100 metros, tenía que sonar y no llegó ningún aviso, ninguno. O sea, nos lo encontramos directamente ya en casa».

Ampliación de orden de alejamiento

El pasado 8 de enero se había solicitado formalmente ampliar la orden de alejamiento a 350 metros, una distancia técnica recomendada para garantizar un tiempo de respuesta suficiente ante aproximaciones rápidas. Dicha petición no había sido respondida.

La víctima principal ingresó inicialmente en la UCI de Can Misses en estado crítico con un traumatismo craneoencefálico grave. Horas después, fue trasladada a la Policlínica Nuestra Señora del Rosario, donde permanece bajo pronóstico reservado.

El agresor fue detenido por la Guardia Civil en el mismo lugar de los hechos. Tras pasar a disposición judicial este martes, el magistrado ha ordenado su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza. Se le imputan delitos de tentativa de homicidio, lesiones, amenazas y quebrantamiento de condena.