El pleno del Ayuntamiento de Palma, constituido tras las elecciones generales de 1936, con Emili Darder de alcalde.

90º aniversario de las elecciones del Frente Popular

¿Por qué todos los alcaldes de Baleares eran de izquierdas en 1936?

Aunque en Baleares arrasaba la derecha, el Frente Popular designaba desde Madrid los gobiernos locales

Quizá usted se haya preguntado cómo puede ser que en una comunidad tradicionalmente conservadora como Baleares todos los alcaldes fueran de izquierdas en 1936. Cuando comenzó la Guerra Civil, no había ni un alcalde de derechas, ¿cómo podía ser eso? Por una grave anomalía democrática que arrastraba España desde el siglo XIX y que mantuvo la II República: el gobierno de Madrid hacía y deshacía ayuntamientos a su antojo. No importaba el resultado de las urnas en el municipio en cuestión. Esto, como pueden imaginar, era un elemento de tensión constante porque la mayoría de la población tenía alcaldes que detestaban y que, cuyas políticas, iban en contra de sus intereses.

Este asunto, a pesar de ser muy grave, se suele pasar por alto en la historiografía. Hay que ir a historiadores como Fernando del Rey y Manuel Álvarez Tardío para encontrar una explicación. En su reciente libro Fuego cruzado afirman que, tras la constitución del gobierno central del Frente Popular en febrero de 1936, «hubo nombramientos gubernativos por doquier de gestoras municipales allí donde las izquierdas no contaban con mayoría». Fue «un proceso amplio de asalto al poder local, especialmente en las provincias donde el Frente Popular había salido peor parado».

Las elecciones de 1936 habían sido generales, no municipales, pero eso no importaba. El gobernador civil del Frente Popular en Baleares disolvió ayuntamientos y nombró comisiones gestoras con personas afines sin ningún respaldo popular. En aquellas elecciones (y en todas las que se celebraron durante la II República), en las Islas habían arrasado los conservadores. La Coalición de Derechas obtuvo 91.000 votos frente a los 54.000 de la izquierda. Vencieron en todos los municipios salvo en Calvià y Formentera. Los siete diputados del Congreso fueron de derechas.

Esta anomalía ya se había producido en las elecciones municipales de abril de 1931. La monarquía cayó en España porque los republicanos, a pesar de perder en número de votos, ganaron en la mayoría de las capitales. No fue el caso de Palma. En la ciudad mallorquina salieron elegidos 27 concejales monárquicos por solo 5 republicanos y 4 socialistas. En los pueblos la tendencia era incluso más conservadora debido al caciquismo. Sin embargo, el gobernador civil nombrado por Madrid ordenó crear una comisión gestora con solo republicanos y eligió de alcalde de Palma al socialista Llorenç Bisbal.

Una de las primeras decisiones del nuevo gobernador civil, Antoni Pou, fue repetir las elecciones en los municipios donde se había votado mal. No era posible que un ayuntamiento estuviera gobernado por monárquicos dentro de una república. En las calles de Palma todavía se celebraba el cambio de régimen, cuando se volvió a llamar a las urnas. Los conservadores criticaron la decisión y la jornada electoral estuvo marcada por la baja participación. El diario católico Correo de Mallorca denunció «coacciones, insultos, amenazas y agresiones» a sus electores. Publicó que grupos armados de izquierda habían roto varias urnas.

De repente, en el distrito de Emili Darder (La Soledat, Llevant, Molinar), los republicanos pasaron del 46% de los votos al 92%. Darder, futuro alcalde de Palma por Esquerra Republicana Balear, pasó de 860 votos en abril a 1.203 cuando se repitieron las elecciones el 31 de mayo de 1931. El resultado general dio un vuelco sorprendente: la conjunción republicano socialista pasó de 9 a 25 regidores.

Darder tenía apoyo para ser concejal, pero en una democracia como la actual jamás hubiera conseguido votos suficientes para ser alcalde en una ciudad de entonces 94.000 habitantes. El electorado palmesano (y el balear) era aplastantemente de derechas, como se comprobó en las elecciones sucesivas.

Como ya saben, Emili Darder Cànaves fue detenido tras el golpe militar de julio de 1936 y fusilado en el cementerio de Palma el 24 de febrero de 1937 junto al socialista, y también exalcalde, Alexandre Jaume Rosselló, así como los republicanos Antoni Mateu Ferrer y Antoni Maria Ques Ventayol.